Camina Segura ilumina trayectos peatonales de Hermosillo para proteger la integridad de las mujeres trabajadoras y de quienes usan el espacio público. La premisa es simple y poco atendida: la falta de luz en ciertos entornos no solo aumenta la percepción de inseguridad, también el riesgo real, y con ello limita la movilidad y el ejercicio del derecho a la ciudad.
La solución está diseñada a escala del peatón, no del automóvil. En vez de las luminarias altas de vialidad, el programa instala bolardos LED y luminarias solares de menor tamaño, más eficaces para alumbrar el trayecto de quien camina, y los complementa con cámaras de videovigilancia, torretas y botones de pánico. Es una intervención económica que resuelve un problema social con las fortalezas locales disponibles, y que toca a la vez las tres dimensiones de la sustentabilidad.
Dónde se instala cada trayecto no se decide por intuición. La ubicación surge del cruce de información entre dependencias municipales y estatales, con prioridad en los puntos con más llamadas a emergencias por acoso, abuso y otras violencias contra las mujeres en el espacio público. El análisis suma las estadísticas de delitos sexuales, la identificación de colonias con alta incidencia delictiva, la distribución geográfica de mujeres económicamente activas a nivel de AGEB y la localización de zonas de riesgo por falta de iluminación. Con la Policía Municipal se identificaron las zonas de mayor reporte y ahí arrancó el piloto.
La ciudadanía también decide. A través del presupuesto participativo CRECES, las personas pueden proponer y votar nuevos trayectos de iluminación en sus colonias, lo que canaliza recursos adicionales y legitima la continuidad del programa. La iniciativa privada puede sumarse invirtiendo en trayectos estratégicos, particularmente en zonas con alta concentración de mujeres trabajadoras.
Hoy existen 120 trayectos con alrededor de 1,400 luminarias. Cada instalación beneficia a colonias de entre 20 y 50 mil habitantes, y cuando se ubica alrededor de escuelas alcanza a alumnado, personal docente, trabajadores y familias. Al llevar iluminación LED a nivel de calle, el programa reduce además la necesidad de que casas y establecimientos mantengan bombillas incandescentes encendidas. La demanda habla por sí sola: cada vez llegan más solicitudes de nuevos trayectos desde distintas regiones de la ciudad.
Sede: Agencia Municipal de Energía y Cambio Climático, Av. de las Flores 82, C.P. 83130, Hermosillo, Sonora.
Agencia Municipal de Energía y Cambio Climático de Hermosillo — Av. de las Flores 82, Hermosillo, Son.
Camina Segura es una alternativa de iluminación limpia orientada a fortalecer la seguridad y garantizar la integridad de las mujeres trabajadoras y de las personas usuarias del espacio público en general. Se trata de un programa desarrollado por la Agencia Municipal de Energía y Cambio Climático, impulsado por el Ayuntamiento de Hermosillo, cuya finalidad es iluminar espacios estratégicos mediante tecnología de vanguardia para contribuir a la disminución de la incidencia delictiva.
El programa prioriza trayectos con alta afluencia de mujeres, particularmente aquellos que conectan con centros educativos y laborales, con el objetivo de avanzar hacia comunidades más seguras y libres de violencia. Camina Segura integra soluciones de iluminación LED, complementadas con infraestructura de seguridad como cámaras de videovigilancia, torretas y botones de pánico, instaladas en zonas de alta vulnerabilidad.
Aunque su esencia y enfoque principal es hacia muejeres, este programa beneficia a todos los usuarios peatonales de la vía pública de la ciudad.
En Hermosillo persisten zonas urbanas con alta incidencia delictiva y reportes recurrentes de emergencias relacionadas con acoso y violencia contra las mujeres en el espacio público, particularmente en áreas con alta concentración de mujeres económicamente activas. La insuficiencia o ausencia de iluminación adecuada en estos entornos incrementa significativamente la percepción de inseguridad y el riesgo real, limitando la movilidad segura y el ejercicio pleno del derecho a la ciudad.
Frente a este contexto, Camina Segura genera valor público al atender de manera directa una problemática prioritaria mediante la implementación de soluciones de alumbrado público con tecnología limpia a nivel peatonal, diseñadas para mejorar las condiciones de seguridad, accesibilidad e inclusión en el espacio urbano. El programa contribuye a la prevención del delito, fortalece la confianza ciudadana y promueve entornos más seguros para mujeres, niñas y personas en situación de vulnerabilidad.
La intervención se sustenta en un enfoque basado en evidencia. La definición de los puntos de instalación se realiza a partir del cruce de información entre dependencias municipales y estatales, así como con organizaciones de la sociedad civil. Este análisis integra variables como la incidencia de delitos, particularmente los de carácter sexual; la identificación de colonias con altos niveles de violencia; la distribución geográfica de mujeres económicamente activas a nivel de AGEB; y la localización de zonas con déficit de iluminación y alto riesgo.
Con ello, Camina Segura no solo mejora la infraestructura urbana, sino que incide en la reducción de desigualdades, incorpora la perspectiva de género en la planeación del territorio y contribuye a la construcción de comunidades más seguras, resilientes y libres de violencia.
Camina Segura constituye un trayecto con luminarias Led tipo bolardos o luminarias solares, que cuentan además con botón de pánico, torretas y cámaras de video vigilancia. Es una solución más enfocada en lo peatonal, de ahí la idea de usar -el luminario tipo bolardo o solar de un tamaño más chico q un luminario público de vialidad, para que fuera una solución efectiva.
En coordinación con la Policía Municipal se identificaron aquellas zonas donde había mayores reportes a emergencias por situaciones delictivas y se comenzó un piloto en esas zonas. Parte de la eficiencia energética y representa la solución de un problema social: la seguridad. Es una solución económica, bajo las posibilidades y fortalezas locales, por lo que abarca las tres dimensiones de la sustentabilidad.
Las ubicaciones de cada punto del programa Camina Segura se determinan mediante un análisis integral basado en evidencia, a partir del cruce de información entre dependencias municipales y estatales. Este proceso considera, de manera prioritaria, los puntos con mayor incidencia de llamadas a los servicios de emergencia relacionadas con delitos de acoso, abuso y otras formas de violencia contra las mujeres en el espacio público.
De forma complementaria, se analizan estadísticas en materia de delitos sexuales, la identificación de colonias con alta incidencia delictiva, la distribución geográfica de mujeres económicamente activas a nivel de AGEB, así como la localización de zonas con alto riesgo asociado a la falta o deficiencia de iluminación. Este enfoque permite focalizar las intervenciones en aquellos trayectos donde existe una mayor necesidad de garantizar condiciones de seguridad y movilidad.
Adicionalmente, el programa incorpora mecanismos de participación ciudadana a través del esquema de presupuesto participativo CRECES, mediante el cual la ciudadanía puede proponer y decidir la ubicación de nuevos trayectos de iluminación en sus colonias, fortaleciendo la corresponsabilidad y la apropiación del espacio público. Asimismo, Camina Segura contempla la participación de la iniciativa privada, que puede contribuir mediante la inversión en trayectos estratégicos orientados a mejorar la seguridad de mujeres trabajadoras, particularmente en zonas con alta actividad económica.
Este modelo de colaboración multisectorial permite ampliar el alcance del programa, optimizar recursos y potenciar su impacto social.
El programa Camina Segura ha logrado consolidarse como una de las iniciativas con mayor aceptación social y demanda en la ciudad de Hermosillo, lo que fortalece su viabilidad y permanencia en el tiempo. Su sostenibilidad se sustenta en tres pilares: financiero, institucional y operativo. En el ámbito financiero, el programa ha diversificado sus fuentes de financiamiento.
Su incorporación dentro de los esquemas de presupuesto participativo, como CRECES, ha permitido canalizar recursos municipales adicionales directamente desde las prioridades ciudadanas, lo que no solo amplía su cobertura, sino que legitima su continuidad. Asimismo, se promueve la participación de la iniciativa privada mediante esquemas de coinversión en trayectos estratégicos, particularmente en zonas con alta concentración de mujeres trabajadoras, lo que contribuye a reducir la presión sobre el gasto público y a escalar el alcance del programa.
En términos institucionales, Camina Segura se encuentra alineado con las prioridades de política pública del Ayuntamiento, particularmente en materia de seguridad, movilidad, igualdad de género y recuperación de espacios públicos. La coordinación interinstitucional entre dependencias municipales y estatales, así como la colaboración con organizaciones de la sociedad civil, permite una implementación sólida, basada en evidencia y con mecanismos de seguimiento.
Esta articulación asegura que el programa no dependa de esfuerzos aislados, sino que forme parte de una estrategia integral de ciudad. En el componente operativo, el programa cuenta con criterios técnicos claros para la selección de ubicaciones, así como con procesos estandarizados para la instalación, monitoreo y mantenimiento de la infraestructura. El uso de tecnología eficiente, como luminarias LED y sistemas de videovigilancia, reduce costos operativos y facilita su sostenibilidad a largo plazo.
Adicionalmente, la rehabilitación de espacios públicos —como parques y corredores urbanos— ha impulsado la expansión del programa, al generar nuevas demandas de iluminación segura en entornos recuperados para la convivencia comunitaria. Finalmente, la alta aceptación.
El programa Camina Segura, implementado en Hermosillo, cuenta con características que facilitan su escalabilidad y replicabilidad en otros contextos urbanos, tanto a nivel nacional como internacional, particularmente en ciudades que enfrentan retos en materia de seguridad, movilidad y desigualdad de género en el espacio público. En términos de escalabilidad, el modelo del programa es modular y flexible, lo que permite su implementación progresiva mediante la expansión por etapas o corredores prioritarios.
La identificación de trayectos se basa en un enfoque de análisis de datos —incidencia delictiva, llamadas de emergencia, distribución de población vulnerable y condiciones de infraestructura— que puede adaptarse a distintas capacidades institucionales y disponibilidad de información. Esto permite que nuevas zonas de intervención se integren de manera continua conforme se dispone de mayores recursos o se identifican nuevas necesidades.
Asimismo, el uso de tecnología eficiente, como luminarias LED, sistemas de videovigilancia y botones de pánico, facilita su crecimiento sin generar incrementos desproporcionados en los costos operativos. La incorporación de esquemas de financiamiento mixto —incluyendo presupuesto público, participación ciudadana y coinversión privada— permite ampliar su cobertura sin depender exclusivamente de recursos gubernamentales, lo que resulta clave para su expansión sostenida.
En cuanto a su replicabilidad, Camina Segura se sustenta en un modelo de intervención claro y transferible, basado en tres elementos fundamentales: (1) diagnóstico territorial con enfoque de género, (2) intervención física del espacio público mediante infraestructura segura y eficiente, y (3) participación ciudadana en la definición de prioridades. Este enfoque puede ser adaptado a diferentes contextos urbanos, considerando variables locales como densidad poblacional, patrones de movilidad, capacidades institucionales y disponibilidad presupuestaria.
El componente de participación ciudadana —a través de mecanismos como el presupuesto participativo— fortalece la apropiación social del programa y facilita su implementación en otras ciudades que busquen fomentar la corresponsabilidad entre gobierno y ciudadanía. De igual manera, la articulación con el sector privado abre oportunidades para su réplica en zonas industriales, comerciales o corredores laborales en distintos contextos.
Adicionalmente, el programa es compatible con agendas globales de desarrollo urbano sostenible, seguridad ciudadana y equidad de género, lo que incrementa su potencial de adopción por parte de gobiernos locales interesados en alinear sus políticas públicas con estándares internacionales.
Actualmente existen 120 trayectos conformados por alrededor de 1400 luminarias. Esta solución ha mejorado los índices de seguridad de las regiones beneficiadas y de la ciudad de Hermosillo en geenral, mejorando tmaabien la percepción de alumbrado públcio suficiente. Cada vez se reciben más solicitudes para la instalación de los trayectos en distintas regiones de la ciudad por la amplia aceptación que ha tenido.
Incrementa la iluminación LED de la ciudad a nivel peatonal eliminando la necesidad de uso de bombillas incandescentes en los establecimientos o casas a nivel de calle. El número de beneficiarios depende de la zona donde se instale, generalmente son colonias de entre 20-50 mil habitantes. también cuando se instalan alrededor de escuelas de los diferentes niveles de enseñanza, termina beneficiándose alumnos, maestros, trabajadores y familiares.
De igual modo todos los usuarios de la vía pública se benefician, aunque no sean peatones.
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