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Innovación en desarrollo social

Marco conceptual de alimentación y bienestar integral

Consejo Nuevo León
México Nuevo León Ciudadanía Sociedad civil Otros niveles de gobierno Academia

El Marco Conceptual de Salud, Alimentación y Bienestar Infantil del Consejo Nuevo León parte de una incomodidad con el modelo dominante: durante décadas las políticas de salud infantil se han organizado alrededor del peso corporal y del Índice de Masa Corporal. La evidencia que revisó el proyecto muestra que ese enfoque no solo resulta insuficiente, sino que produce daños propios, porque responsabiliza individualmente a niñas y niños, alimenta el estigma y la discriminación corporal, y puede favorecer ansiedad, depresión y trastornos de la conducta alimentaria desde edades tempranas.

La propuesta es transitar hacia enfoques no centrados en el peso, fundados en la justicia social y los derechos humanos. El objetivo no es una campaña más, sino una guía estratégica que permita a las instituciones diseñar intervenciones que promuevan la salud integral sin dañar la salud mental ni la autoimagen de las infancias.

La metodología operó en dos niveles. Por un lado, una revisión sistemática de literatura global siguiendo el protocolo internacional PRISMA-ScR, realizada con el Institute for Obesity Research del Tecnológico de Monterrey. Por otro, talleres lúdico-participativos con niñas y niños de 5 a 11 años en escuelas de Monterrey y San Nicolás de los Garza. Esa segunda vía reconoce a las infancias como sujetos activos de derecho y no solo como receptoras de política: a través del dibujo, el diálogo y el juego expresaron qué significa "estar bien" en su vida cotidiana. Sus respuestas no hablaron de la báscula, sino de poder jugar en espacios seguros, convivir sin violencia y sentirse aceptadas.

El marco resultante se organiza en tres dimensiones que se conectan entre sí: Mi Mundo (salud física y mental individual), El Mundo Alrededor de Mí (entorno familiar, escolar y comunitario) y El Mundo en General (factores macroeconómicos, políticos y comerciales). A partir de los procesos participativos se validaron cinco dimensiones del bienestar infantil: física, mental, social, ambiental y comunitaria.

El proyecto también diagnosticó la Ficha Evolutiva, el instrumento con el que Nuevo León recopila información sobre la salud de la niñez desde 2010. El hallazgo más revelador fue que el 84.8% de sus preguntas se concentra en factores individuales, lo que deja poco espacio para entender los determinantes sociales y las condiciones estructurales. Ahí es donde el marco deja de ser conceptual: sus principios se están usando para reformular esa ficha dentro de la estrategia Salud para Aprender, de modo que el bienestar emocional, la convivencia y el entorno social se vuelvan datos de seguimiento y no solo buenas intenciones.

La articulación corrió a cargo del Consejo Nuevo León como convocante intersectorial, con la participación de la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación, DIF Nuevo León, Comenzar de Nuevo y la Universidad de Monterrey. Al ser un organismo apartidista de planeación con visión transexenal, el Consejo alinea el trabajo a la Agenda 2040 del estado.

Sede: Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica, Río Támesis 106, Roma, Distrito Tec, C.P. 64700, Monterrey, N.L.

Ubicación

Consejo Nuevo León — Río Támesis 106, Roma, Distrito Tec, Monterrey, N.L.

Ficha del proyecto

Resumen ejecutivo

Marco Conceptual de Salud, Alimentación y Bienestar Infantil El proyecto desarrollado por Consejo Nuevo León surge ante la necesidad de transformar el paradigma con el que se aborda la salud de la niñez en el estado. Tradicionalmente, las políticas públicas han operado bajo un enfoque centrado en el peso (antropométrico), que reduce el bienestar al Índice de Masa Corporal (IMC).

La evidencia analizada demuestra que este modelo resulta insuficiente, pues ignora determinantes sociales y fomenta el estigma, la discriminación corporal y los trastornos de la conducta alimentaria desde edades tempranas. Este Marco Conceptual propone una transición hacia Enfoques No Centrados en el Peso (ENCP), fundamentados en la justicia social y los derechos humanos.

El objetivo principal es proporcionar una guía estratégica que permita a las instituciones diseñar intervenciones que promuevan la salud integral sin generar daños colaterales a la salud mental o la autoimagen de las infancias. La metodología de Consejo Nuevo León se basó en un proceso de co-creación innovador en dos niveles: 1. Evidencia Científica: Una revisión sistemática de literatura global para identificar las mejores prácticas en bienestar infantil y ética de salud.

2. Participación Ciudadana Infantil: Talleres participativos con niñas y niños de 5 a 11 años en el área metropolitana de Monterrey. Esta fase permitió integrar las necesidades sentidas de la infancia, reconociendo a las niñas y niños como sujetos activos de derecho y no solo como receptores de políticas. El Marco resultante se estructura en tres dimensiones interconectadas: Mi Mundo (salud física y mental individual), El Mundo Alrededor de Mí (entorno familiar, escolar y comunitario) y El Mundo en General (factores macroeconómicos, políticos y comerciales).

Como resultado, Consejo Nuevo León entrega una herramienta operativa que permite alinear los esfuerzos de la administración pública hacia indicadores de bienestar y calidad de vida. Este proyecto es innovador no solo por su base teórica con evidencia reciente, sino por su modelo de gobernanza que articula a la academia, el sector público y la sociedad civil para garantizar que el derecho a la salud en Nuevo León sea verdaderamente inclusivo, equitativo y libre de estigma.

Valor público

La problemática central que aborda este proyecto es la ineficacia y los efectos negativos de las políticas de salud infantil centradas exclusivamente en el peso corporal y el Índice de Masa Corporal (IMC). Durante décadas, gran parte de las estrategias institucionales en México han asumido que la salud infantil depende principalmente del control del peso. Sin embargo, la evidencia generada junto con el Tecnológico de Monterrey y Consejo Nuevo León muestra que este enfoque no solo ha sido insuficiente para mejorar el bienestar integral, sino que también ha contribuido a problemas sociales y emocionales en la infancia.

El problema se expresa en tres dimensiones principales. Primero, la estigmatización del peso: muchas campañas tradicionales terminan responsabilizando individualmente a niñas y niños, generando discriminación, culpa y entornos escolares hostiles. Segundo, el incremento de conductas alimentarias de riesgo y afectaciones a la salud mental. La vigilancia obsesiva del peso desde edades tempranas puede favorecer ansiedad, depresión y trastornos de la conducta alimentaria.

Tercero, la invisibilización de los determinantes sociales de la salud. El enfoque centrado en el peso deja fuera factores estructurales como la inseguridad alimentaria, la desigualdad económica, la falta de espacios seguros y el entorno comercial de productos ultraprocesados. En Nuevo León, este reto adquiere especial relevancia debido a las altas prevalencias de sobrepeso y obesidad infantil reportadas por ENSANUT, en un contexto de urbanización acelerada y profundas desigualdades sociales.

Frente a ello, Consejo Nuevo León impulsó la construcción de un Marco Conceptual de Salud, Alimentación y Bienestar Infantil con visión de largo plazo, alineado a la Agenda 2040 y basado en una gobernanza intersectorial que articula academia, salud, educación y sociedad civil. La relevancia pública del proyecto radica en redefinir qué entendemos por salud infantil en el siglo XXI.

Más que promover el control corporal, propone una política basada en derechos, bienestar integral y capacidades. El proyecto incorpora estándares internacionales de derechos humanos, integra la salud mental como componente inseparable de la salud física y reconoce la importancia de escuchar a las propias infancias en el diseño de políticas públicas. En talleres participativos, niñas y niños señalaron que su bienestar depende más de sentirse seguros, aceptados y con acceso a alimentos nutritivos y espacios para jugar, que de un número en la báscula.

El valor público del Marco Conceptual se refleja en tres aspectos: fortalece la participación de las infancias y la legitimidad institucional; desplaza la responsabilidad del individuo hacia los entornos y determinantes sociales; y genera un lenguaje común entre dependencias para evitar políticas fragmentadas o contradictorias. En conjunto, el proyecto propone una transformación estructural: pasar de políticas centradas en el peso a políticas públicas que protejan el bienestar infantil desde una perspectiva integral, inclusiva y basada en evidencia.

Carácter innovador

La innovación del Marco Conceptual de Salud, Alimentación y Bienestar Infantil impulsado por Consejo Nuevo León radica en construir una nueva forma de entender y diseñar políticas públicas para la infancia. Más que una intervención aislada, propone una transformación metodológica, institucional y social basada en bienestar integral, derechos y evidencia científica.

La principal innovación metodológica consiste en desplazar el enfoque tradicional centrado en el peso corporal. Mientras muchas políticas públicas continúan utilizando el IMC como principal indicador de salud infantil, este proyecto incorpora enfoques no centrados en el peso (ENCP), que consideran el bienestar emocional, la seguridad, la inclusión y las condiciones del entorno como componentes esenciales de la salud.

Además, el proyecto incorpora un modelo de co-creación con niñas y niños de entre 5 y 11 años mediante talleres participativos y metodologías lúdicas. Las infancias dejaron de ser únicamente sujetos de medición para convertirse en participantes activos en la definición de sus necesidades y experiencias de bienestar. Este proceso permitió identificar que la salud infantil también depende de factores como sentirse seguros en sus comunidades, tener espacios para jugar y vivir relaciones libres de discriminación.

El proyecto también destaca por integrar rigor científico y participación social. La revisión de evidencia se realizó mediante protocolos internacionales como PRISMA-ScR, incorporando una mirada crítica sobre el paradigma antropométrico y privilegiando indicadores de bienestar y justicia social. Esta combinación entre investigación académica y escucha activa de las infancias posiciona al proyecto como una experiencia innovadora de política pública basada en evidencia.

En el ámbito organizacional, la innovación se encuentra en el modelo de gobernanza impulsado por Consejo Nuevo León. El proyecto articula academia, gobierno, sociedad civil y sector privado bajo una lógica de colaboración intersectorial. La participación del Institute for Obesity Research del Tecnológico de Monterrey permitió traducir conocimiento científico en propuestas aplicables para la gestión pública.

Al mismo tiempo, el Marco Conceptual funciona como un lenguaje común entre sectores como salud, educación y desarrollo social, reduciendo fragmentación y mensajes contradictorios hacia la población. Desde una perspectiva institucional, la propuesta también es innovadora porque busca transformar la lógica de planeación pública. En lugar de enfocarse únicamente en programas correctivos o campañas aisladas, plantea una infraestructura conceptual transversal basada en el principio de “Salud en Todas las Políticas”.

Esto implica reconocer que la salud infantil depende también del diseño urbano, las condiciones económicas, la regulación comercial y la protección social. Finalmente, la innovación social y ética del proyecto radica en introducir conceptos como justicia alimentaria y diversidad corporal dentro de la agenda pública. El proyecto cambia la narrativa sobre obesidad infantil: deja de entenderse como un problema de voluntad individual y se reconoce como una expresión de desigualdades estructurales y limitaciones de oportunidades.

Este enfoque busca disminuir el estigma, el bullying y los trastornos alimentarios, promoviendo entornos más inclusivos y protectores para todas las infancias.

Colaboración y enfoque multiactor

La relación con el Institute for Obesity Research del Tecnológico de Monterrey fue estratégica para el desarrollo del Marco Conceptual. Bajo la coordinación de Consejo Nuevo León, este equipo ejecutó la revisión bibliográfica y la sistematización de evidencia internacional sobre salud infantil, bienestar y enfoques no centrados en el peso. Esta alianza permitió traducir conocimiento científico de vanguardia en propuestas operativas útiles para la administración pública estatal.

Consejo Nuevo León actuó como articulador intersectorial, convocando a actores clave como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación, DIF Nuevo León, Comenzar de Nuevo y la Universidad de Monterrey. La colaboración se desarrolló mediante sesiones de reflexión colectiva y un grupo de acompañamiento técnico en el que se discutieron riesgos, viabilidad institucional y oportunidades de implementación.

Estos espacios permitieron validar que el Marco Conceptual respondiera tanto a la evidencia científica como a la realidad operativa de las instituciones públicas y organizaciones participantes. Uno de los componentes más innovadores del proyecto fue la participación directa de niñas y niños de entre 5 y 11 años de la zona metropolitana de Monterrey. A través de talleres lúdico-participativos, las infancias colaboraron activamente mediante actividades de dibujo, diálogo y juego para expresar qué significa “estar bien” en su vida cotidiana.

Este proceso permitió incorporar dimensiones que frecuentemente quedan fuera de las políticas públicas tradicionales, como la importancia del juego libre, la convivencia, la seguridad en los trayectos escolares y la aceptación social. La participación infantil no fue simbólica ni consultiva; las niñas y niños fueron reconocidos como actores capaces de aportar información relevante para el diseño de políticas públicas.

Esto fortaleció el enfoque de bienestar integral y ayudó a desplazar narrativas centradas exclusivamente en el peso corporal. La gestión de Consejo Nuevo León permitió además que la colaboración trascendiera la generación del reporte técnico. Al involucrar desde etapas tempranas a tomadores de decisión, comisionados y actores institucionales, se construyó un sentido de corresponsabilidad que facilita la adopción transversal del Marco Conceptual.

Actualmente, los hallazgos y principios desarrollados están siendo utilizados para la reformulación de la Ficha Evolutiva, una herramienta de expediente escolarizado que busca fortalecer la articulación entre salud y educación desde una perspectiva integral y libre de estigma.

Sostenibilidad y continuidad

La sostenibilidad de este proyecto no depende únicamente de la continuidad administrativa, sino de su capacidad para integrarse en procesos técnicos e institucionales ya existentes dentro de la gestión pública de Nuevo León. El principal avance en este sentido ha sido su incorporación en la actualización de la Ficha Evolutiva, herramienta vinculada a la estrategia Salud para Aprender.

Esta integración permite que los principios del Marco Conceptual —bienestar integral, salud mental, entorno social y reducción del estigma— se conviertan en componentes operativos de los sistemas de salud y educación. Al incorporar indicadores relacionados con salud mental, percepciones infantiles, convivencia y determinantes sociales, el proyecto deja de ser únicamente una propuesta conceptual para transformarse en una herramienta concreta de seguimiento y toma de decisiones.

La digitalización de esta información permitirá generar datos comparables en el tiempo, fortaleciendo la capacidad institucional para monitorear el bienestar infantil desde una perspectiva más amplia que el peso corporal. Esto también incrementa la sostenibilidad política y técnica del modelo, ya que genera evidencia acumulada que puede orientar futuras decisiones públicas.

Otro elemento clave de sostenibilidad es la creación de un lenguaje técnico armonizado entre instituciones. El proyecto impulsa una visión compartida entre salud, educación y desarrollo social, favoreciendo la coordinación intersectorial y evitando mensajes contradictorios hacia las familias y las infancias. Bajo esta lógica, el éxito de las políticas públicas ya no se limita a indicadores antropométricos de corto plazo, sino que incorpora dimensiones de bienestar emocional, inclusión y reducción de la discriminación.

La sostenibilidad operativa también se fortalece mediante herramientas de transferencia metodológica. El proyecto contempla manuales de implementación, lineamientos y procesos de capacitación dirigidos a docentes, personal médico y trabajadores sociales. Esto permite que los equipos técnicos adopten el modelo en su práctica cotidiana y desarrollen capacidades institucionales permanentes para abordar la salud infantil desde una perspectiva integral y basada en derechos.

Asimismo, el fortalecimiento de la Ficha Evolutiva busca simplificar y mejorar procesos existentes. Incorporar criterios cualitativos y de bienestar emocional facilita una detección más precisa de riesgos psicosociales y necesidades de atención, optimizando el trabajo del personal de campo. Cuando una herramienta mejora la utilidad operativa y facilita la toma de decisiones, aumenta significativamente la probabilidad de permanencia y apropiación institucional.

Desde la perspectiva financiera, el proyecto apuesta por la prevención estructural. Los modelos tradicionales centrados exclusivamente en el peso suelen requerir inversiones constantes en campañas correctivas y atención de consecuencias asociadas, sin generar resultados sostenibles. En contraste, este Marco Conceptual busca reducir factores de riesgo relacionados con salud mental, discriminación corporal y trastornos de la conducta alimentaria, problemáticas que representan costos importantes para los sistemas de salud y protección social a largo plazo.

Finalmente, su alineación con estándares internacionales de derechos humanos y bienestar infantil fortalece su potencial de sostenibilidad y escalabilidad. El proyecto se posiciona como una experiencia innovadora basada en evidencia, capaz de atraer colaboración técnica y financiera en temas de salud, infancia y bienestar. En conjunto, la sostenibilidad del proyecto reside en su utilidad práctica e institucional.

Al integrarse en herramientas como la Ficha Evolutiva y en procesos de coordinación intersectorial, el Marco Conceptual contribuye a consolidar una visión de salud infantil más digna, inclusiva y libre de estigma para las niñas y niños de Nuevo León.

Escalabilidad y replicabilidad

La escalabilidad y replicabilidad del Marco Conceptual de Salud, Alimentación y Bienestar Infantil se sustentan en su capacidad de adaptarse a distintos contextos institucionales y territoriales sin perder su esencia metodológica. El proyecto aborda una problemática global: el agotamiento de los modelos de salud infantil centrados exclusivamente en el peso corporal y el Índice de Masa Corporal (IMC).

Frente a ello, propone una alternativa basada en bienestar integral, salud mental, justicia alimentaria y enfoques no centrados en el peso (ENCP), elementos que pueden aplicarse en múltiples sistemas de salud y educación. Una de sus principales fortalezas es que no funciona como una receta rígida, sino como un marco conceptual flexible. Esto permite que cada territorio adapte la metodología según sus propias características sociales, culturales y epidemiológicas.

Mientras que en Nuevo León el análisis se vinculó al entorno urbano y comercial de Monterrey, otros estados o países podrían utilizar el mismo enfoque para abordar contextos rurales, indígenas o comunitarios, manteniendo como eje central el bienestar integral de las infancias y la reducción del estigma. Un elemento clave para su escalabilidad es la integración del proyecto en la Ficha Evolutiva, una herramienta utilizada dentro de la estrategia Salud para Aprender.

La mayoría de los sistemas educativos y de salud cuentan con expedientes o mecanismos de seguimiento infantil; sin embargo, suelen limitarse a indicadores clínicos tradicionales. El fortalecimiento de la Ficha Evolutiva demuestra que es posible incorporar información sobre salud mental, entorno social, convivencia y determinantes sociales sin afectar la operatividad institucional.

Esta transformación convierte a la Ficha Evolutiva en una herramienta más útil para la toma de decisiones públicas. Además, abre la posibilidad de generar información comparable entre territorios y construir sistemas de monitoreo más completos sobre bienestar infantil. A largo plazo, esto permitiría identificar riesgos psicosociales de manera temprana, fortalecer políticas preventivas y evaluar el cumplimiento de derechos de la niñez desde una perspectiva multidimensional.

El proyecto también es replicable por el modelo de gobernanza que le dio origen. La articulación entre Consejo Nuevo León, el Institute for Obesity Research del Tecnológico de Monterrey y diversas instituciones públicas demuestra cómo la colaboración entre academia, gobierno y sociedad puede traducir evidencia científica en políticas públicas aplicables. Este tipo de coordinación intersectorial resulta especialmente valioso para administraciones que buscan fortalecer la legitimidad y efectividad de sus estrategias públicas.

Otro factor que favorece su expansión es su alineación con la Agenda 2030 y con estándares internacionales de derechos humanos y derechos de la infancia. El enfoque del proyecto —centrado en inclusión, bienestar emocional y reducción de la discriminación corporal— coincide con prioridades globales en salud pública, educación y desarrollo social. Esto incrementa su potencial para atraer colaboración técnica, financiamiento internacional y reconocimiento como una buena práctica replicable.

En conjunto, el Marco Conceptual ofrece una solución adaptable a un problema universal. La evolución de la Ficha Evolutiva, de un instrumento principalmente clínico a una herramienta de bienestar integral, representa una prueba de que es posible transformar la manera en que las políticas públicas entienden y acompañan la salud infantil. Lo que inició como una estrategia en Nuevo León tiene el potencial de influir en nuevos modelos de atención y cuidado para las infancias en otros contextos de México y América Latina.

Resultados

Uno de los principales resultados del proyecto ha sido la construcción de un nuevo paradigma de salud pública infantil en Nuevo León. A través del Marco Conceptual de Salud, Alimentación y Bienestar Infantil, se logró estructurar una visión armonizada que permite transitar de un enfoque centrado exclusivamente en el peso corporal hacia un modelo basado en bienestar integral, salud mental y justicia social.

Este Marco Conceptual introdujo principios orientadores que hoy sirven como referencia para el diseño de intervenciones y herramientas institucionales. Entre ellos destaca el reconocimiento de la diversidad corporal, rechazando la patologización de cuerpos no normativos y promoviendo entornos más inclusivos para las infancias. Asimismo, el proyecto incorporó un enfoque socioecológico que organiza la comprensión del bienestar en tres niveles interrelacionados: “Mi mundo”, relacionado con factores individuales; “El mundo alrededor de mí”, vinculado con la comunidad y los entornos inmediatos; y “El mundo en general”, enfocado en determinantes estructurales, sociales y políticos.

También se establecieron criterios orientados a prevenir daños derivados de políticas tradicionales, particularmente el estigma de peso y los trastornos de la conducta alimentaria. Otro resultado relevante fue la generación de evidencia desde la voz de las propias infancias. A diferencia de modelos adultocéntricos tradicionales, el proyecto incorporó metodologías participativas para reconocer a niñas y niños como actores capaces de aportar conocimiento sobre su bienestar.

Mediante talleres lúdico-participativos realizados en escuelas de Monterrey y San Nicolás de los Garza, las infancias compartieron cómo perciben la salud y cuáles son sus principales necesidades. Los hallazgos mostraron que las niñas y niños no definen el bienestar a partir de un número en la báscula, sino desde elementos como la posibilidad de jugar en espacios seguros, convivir sin violencia, sentirse aceptados y tener bienestar emocional.

A partir de estos procesos participativos se validaron cinco dimensiones centrales del bienestar infantil: física, mental, social, ambiental y comunitaria. Estos resultados se convirtieron en insumos directos para la reformulación de indicadores y herramientas de seguimiento infantil en el estado. El proyecto también generó un diagnóstico integral de la Ficha Evolutiva, instrumento utilizado desde 2010 para recopilar información sobre la salud de la niñez en Nuevo León.

Este análisis permitió identificar importantes áreas de mejora. Uno de los hallazgos más relevantes fue que el 84.8% de las preguntas actuales de la Ficha Evolutiva se concentran únicamente en factores individuales, dejando poco espacio para comprender determinantes sociales y condiciones estructurales que afectan la salud infantil. Asimismo, se realizó un análisis histórico de la evolución del instrumento entre 2010 y 2026, identificando un núcleo de preguntas constantes y la necesidad de fortalecer su coherencia conceptual para evitar modificaciones aisladas o inconsistentes.

También se detectaron áreas de mejora técnica en el flujo digital del cuestionario, particularmente en referencias internas y marcadores visuales, lo que permitió definir rutas de optimización para mejorar la calidad y trazabilidad de la información recopilada. En conjunto, estos resultados representan un avance significativo hacia modelos de salud infantil más integrales, preventivos y centrados en el bienestar de las infancias.

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