Mapa Violeta es una herramienta de inteligencia artificial de la Subcomisión de Igualdad de Género del Consejo Nuevo León que ayuda a revisar proyectos de política pública desde la perspectiva de género, la igualdad sustantiva y la inclusión.
Nació de un problema práctico detectado durante la revisión del Plan Estratégico Nuevo León 2040: existían marcos normativos y compromisos internacionales sólidos, pero los proyectos los incorporaban de manera muy despareja. Algunos tenían diagnósticos robustos y mecanismos participativos; otros presentaban vacíos en lenguaje incluyente, presupuestos sensibles al género, participación de grupos históricamente excluidos o indicadores diferenciados. Sin criterios compartidos, la igualdad dependía de la experiencia o la voluntad de quien llevara cada proyecto.
La herramienta opera con una rúbrica de ocho criterios construida a partir de estándares de ONU Mujeres, INMUJERES, la American Psychological Association y el programa Engendering Industries de USAID. Evalúa la definición del problema público, la participación equilibrada, la incorporación de la igualdad sustantiva, el enfoque interseccional, el uso de lenguaje incluyente y los mecanismos de seguimiento y evaluación. Además de revisar proyectos, apoya la elaboración de fichas técnicas y genera recomendaciones concretas de mejora.
La premisa importa tanto como la tecnología: la inteligencia artificial no sustituye la decisión humana. Mientras la mayoría de las aplicaciones de IA en el sector público se orientan a la automatización administrativa o a la atención ciudadana, aquí funciona como una interfaz de apoyo para identificar vacíos y sesgos, generar aprendizaje institucional y traducir marcos abstractos en procesos accesibles para equipos técnicos.
En su primera etapa, Mapa Violeta evaluó más de 30 proyectos de 11 coordinaciones y los 9 ejes temáticos del Consejo, lo que permitió identificar fortalezas y áreas de oportunidad en presupuestos sensibles al género, monitoreo participativo, indicadores interseccionales y participación de grupos excluidos. Como complemento se desarrolló una guía de estilo para mejorar el lenguaje, las representaciones visuales y la accesibilidad en documentos institucionales.
Las bases conceptuales se construyeron con las aportaciones de Alejandra Silva Salcido, cuya investigación sobre transversalización de género en el Plan Estratégico 2015–2030 del Consejo aportó el andamiaje metodológico, y de Marianx Gabarrot, especialista en geografía humana y estudios feministas críticos, quien sumó la mirada territorial sobre cómo se vive y se percibe el espacio urbano de manera diferenciada. La continuidad no descansa en esas colaboraciones iniciales: hoy el proyecto se articula con la Subcomisión de Igualdad de Género, que integra a representantes de los nueve ejes temáticos del Consejo y a la Secretaría de las Mujeres de Nuevo León. Entre sus aspiraciones a futuro está desarrollar un modelo propio de lenguaje para fortalecer la privacidad de los datos y la protección de la información sensible, en lugar de depender de plataformas externas.
Sede: Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica, Río Támesis 106, Roma, Distrito Tec, C.P. 64700, Monterrey, N.L.
Consejo Nuevo León — Río Támesis 106, Roma, Distrito Tec, Monterrey, N.L.
Mapa Violeta es una herramienta de inteligencia artificial impulsada por la Subcomisión de Igualdad de Género de Consejo Nuevo León para fortalecer la incorporación de la perspectiva de género, la igualdad sustantiva y la inclusión en proyectos de política pública. Surge a partir de la necesidad institucional de traducir marcos conceptuales complejos en herramientas prácticas que apoyen procesos de planeación, evaluación y comunicación gubernamental, especialmente tras los aprendizajes obtenidos durante la revisión del Plan Estratégico Nuevo León 2040.
La iniciativa combina inteligencia artificial, análisis institucional y criterios técnicos de evaluación para acompañar a equipos de trabajo en la revisión de programas, proyectos y documentos públicos. Su propósito no es reemplazar la toma de decisiones humanas, sino facilitar procesos de aprendizaje institucional, homologación de conceptos y fortalecimiento de capacidades dentro de las instituciones públicas.
Mapa Violeta opera mediante una rúbrica especializada basada en estándares internacionales y marcos metodológicos de organismos como ONU Mujeres, INMUJERES, la American Psychological Association (APA) y USAID. A través de este modelo, evalúa elementos como la definición del problema público, la participación equilibrada, la incorporación de igualdad sustantiva, el enfoque interseccional, el uso de lenguaje incluyente y los mecanismos de seguimiento y evaluación.
Además de revisar proyectos, la herramienta apoya en la elaboración y fortalecimiento de fichas técnicas, genera recomendaciones para mejorar la inclusión y promueve prácticas de comunicación institucional no sexista. Como complemento, el proyecto desarrolló una guía de estilo orientada a mejorar el lenguaje, las representaciones visuales y la accesibilidad en documentos institucionales.
En su primera etapa de implementación, Mapa Violeta evaluó más de 30 proyectos de 11 coordinaciones y 9 ejes temáticos de Consejo Nuevo León mediante ocho criterios de evaluación con perspectiva de género. Este ejercicio permitió identificar fortalezas institucionales y áreas de oportunidad relacionadas con presupuestos sensibles al género, monitoreo participativo, indicadores interseccionales y participación de grupos históricamente excluidos.
El proyecto representa una experiencia de innovación pública que explora el potencial de la inteligencia artificial para fortalecer la gobernanza y construir políticas públicas más inclusivas, éticas y centradas en las personas.
El desarrollo de Mapa Violeta surge en un contexto donde las instituciones públicas enfrentan una creciente presión para incorporar la perspectiva de género, la igualdad sustantiva y la inclusión en sus procesos de planeación y toma de decisiones. Aunque existen marcos normativos y compromisos internacionales sólidos, persisten dificultades para traducir estos principios en herramientas prácticas, criterios homogéneos y capacidades técnicas aplicables al trabajo cotidiano de gobierno.
Uno de los principales problemas identificados fue la brecha entre el discurso institucional y la implementación práctica de la transversalización de género. Muchos proyectos públicos incorporaban conceptos relacionados con igualdad o inclusión, pero carecían de mecanismos claros para evaluar si realmente reconocían desigualdades estructurales, integraban enfoques interseccionales o proponían acciones concretas para reducir brechas.
Esta ausencia de criterios compartidos generaba interpretaciones heterogéneas y limitaba la capacidad institucional para monitorear avances de manera consistente. Este reto se hizo particularmente visible durante el proceso de revisión y fortalecimiento del Plan Estratégico Nuevo León 2040 impulsado por Consejo Nuevo León. Se identificó que distintos proyectos presentaban niveles muy diversos de incorporación de la perspectiva de género: algunas iniciativas contaban con diagnósticos robustos y mecanismos participativos sólidos, mientras otras tenían vacíos relacionados con lenguaje incluyente, presupuestos sensibles al género, participación de grupos históricamente excluidos o indicadores diferenciados.
Frente a esta situación, la Subcomisión de Igualdad de Género de Consejo Nuevo León impulsó el desarrollo de una herramienta que permitiera sistematizar aprendizajes, homologar conceptos y acompañar técnicamente a las coordinaciones responsables de proyectos públicos. El objetivo no era únicamente emitir recomendaciones teóricas, sino desarrollar una solución integrada a los flujos reales de trabajo institucional y orientada a procesos de evaluación y mejora continua.
Mapa Violeta se diseñó como una herramienta apoyada en inteligencia artificial para facilitar la evaluación de proyectos desde una perspectiva de género, igualdad e inclusión. Utiliza criterios basados en marcos internacionales como ONU Mujeres, INMUJERES, la APA y programas como Engendering Industries de USAID, buscando traducir estándares complejos en procesos accesibles y aplicables para equipos técnicos.
La relevancia pública del proyecto radica en que busca fortalecer la capacidad institucional para incorporar criterios de igualdad de manera sistemática y no únicamente discursiva. Además, representa una experiencia de innovación pública que explora usos alternativos de la inteligencia artificial en el sector gubernamental, orientándola al fortalecimiento del análisis institucional, el aprendizaje organizacional y la toma de decisiones con enfoque de derechos humanos.
Como complemento, el proyecto desarrolló una guía institucional de comunicación escrita inclusiva y con perspectiva de género, orientada a mejorar prácticas de lenguaje, representación visual y comunicación pública. En su primera etapa, Mapa Violeta evaluó más de 30 proyectos vinculados con los nueve ejes temáticos de Consejo Nuevo León, identificando fortalezas y áreas de mejora en la incorporación de perspectiva de género.
La experiencia busca posicionarse como un modelo replicable de innovación pública que combina inteligencia artificial, gobernanza y derechos humanos para fortalecer instituciones más inclusivas y reflexivas.
El carácter innovador de Mapa Violeta no radica únicamente en el uso de inteligencia artificial, sino en la manera en que articula tecnología, gobernanza, evaluación institucional y perspectiva de género dentro de un proceso de transformación organizacional. La iniciativa parte de una premisa distinta a la mayoría de las aplicaciones de IA en el sector público: utilizar la inteligencia artificial no para sustituir decisiones humanas, sino para fortalecer capacidades institucionales, generar aprendizaje organizacional y traducir marcos complejos de igualdad en herramientas prácticas y accesibles.
Uno de los elementos más innovadores del proyecto es su enfoque metodológico. Tradicionalmente, la transversalización de género en instituciones públicas suele abordarse mediante capacitaciones aisladas o lineamientos generales difíciles de aterrizar en la práctica cotidiana. Mapa Violeta propone un cambio de lógica: convertir criterios abstractos de igualdad, inclusión e interseccionalidad en un sistema práctico de acompañamiento técnico y evaluación.
Para ello, el proyecto integró referencias internacionales como ONU Mujeres, INMUJERES, la APA y USAID dentro de una rúbrica adaptable a distintos tipos de proyectos públicos. Esto permitió construir un lenguaje común entre áreas técnicas y facilitar procesos homogéneos de revisión. Otro aspecto innovador es la combinación entre inteligencia artificial y evaluación institucional.
La mayoría de las herramientas de IA en gobierno se enfocan en automatización administrativa, atención ciudadana o análisis de datos. Mapa Violeta explora un campo menos desarrollado: el uso de IA como herramienta de reflexión institucional y mejora de políticas públicas. En este caso, la IA funciona como una interfaz de apoyo que ayuda a identificar vacíos, sesgos y áreas de mejora en proyectos públicos desde un enfoque de igualdad sustantiva.
Esto desplaza la conversación tecnológica desde la eficiencia operativa hacia el fortalecimiento institucional y la reducción de desigualdades. El proyecto también destaca por su innovación organizacional. Surge dentro de Consejo Nuevo León, un espacio de articulación multisectorial donde convergen gobierno, academia, sociedad civil y sector privado. Esto permitió desarrollar una herramienta transversal, aplicable a proyectos de salud, educación, movilidad, cultura, desarrollo social o seguridad, rompiendo con modelos tradicionales donde la perspectiva de género suele quedar limitada a áreas especializadas.
Además, Mapa Violeta no se limita al componente tecnológico. Como parte de la iniciativa se desarrolló una guía de comunicación escrita inclusiva y con perspectiva de género, orientada a homologar prácticas de lenguaje y representación institucional. También incorpora mecanismos de evaluación preventiva y mejora continua, permitiendo identificar riesgos y omisiones desde las etapas iniciales de diseño de políticas públicas.
Finalmente, el proyecto resulta innovador por su enfoque ético sobre el uso de inteligencia artificial. Frente a debates sobre sesgos algorítmicos y automatización, Mapa Violeta busca construir una experiencia de IA centrada en derechos humanos, inclusión y gobernanza responsable. La herramienta demuestra que la inteligencia artificial también puede utilizarse para fortalecer procesos democráticos, promover aprendizaje institucional y acompañar la construcción de políticas públicas más inclusivas y sensibles a las desigualdades estructurales.
La colaboración para el desarrollo de Mapa Violeta se construyó mediante un proceso interdisciplinario entre actores académicos, institucionales y técnicos comprometidos con la igualdad sustantiva, la inclusión y la prevención de las violencias de género en Nuevo León. Desde su concepción, el proyecto buscó articular conocimiento especializado y herramientas de análisis para generar una propuesta útil para la formulación de políticas públicas con perspectiva de género.
Uno de los vínculos más relevantes fue la colaboración con Alejandra Silva Salcido, cuya investigación sobre gobernanza y transversalización de la perspectiva de género en el Plan Estratégico 2015–2030 de Consejo Nuevo León aportó bases conceptuales y metodológicas fundamentales. Su trabajo permitió documentar cómo las desigualdades de género y las violencias contra las mujeres atraviesan múltiples dimensiones del desarrollo social e institucional, además de fortalecer el análisis sobre gobernanza participativa, indicadores sensibles al género y mecanismos de evaluación y seguimiento.
A partir de esta interacción, desde las coordinaciones de Desarrollo Social y Salud surgió la necesidad de integrar la transversalización de la perspectiva de género en distintos problemas públicos identificados en el Plan Estratégico. Esto permitió reconocer que, aunque la igualdad de género era un principio institucional, su implementación dependía frecuentemente de la experiencia o voluntad de las personas involucradas.
Por ello, Mapa Violeta incorporó criterios de evaluación orientados a la generación de evidencia y al fortalecimiento de capacidades institucionales para la toma de decisiones públicas. También fue relevante la colaboración con Marianx Gabarrot, especialista en Geografía Humana y estudios feministas críticos. Sus aportaciones fortalecieron el enfoque territorial del proyecto y permitieron incorporar una mirada centrada en cómo las personas viven y perciben el espacio urbano de manera diferenciada, particularmente en temas relacionados con movilidad, seguridad y violencias de género.
Asimismo, su experiencia en protocolos institucionales y procesos de capacitación fortaleció la dimensión ética y de cuidados del proyecto. Posteriormente, al asumir el liderazgo honorario de la Subcomisión de Igualdad de Género en 2024, contribuyó a definir la visión y objetivos de este espacio, integrando procesos de homologación de lenguaje, alcances y principios metodológicos.
Finalmente, Mapa Violeta retomó referentes metodológicos de organismos como ONU Mujeres, INMUJERES y Engendering Industries/USAID en temas de transversalización, monitoreo e institucionalización de la igualdad. Gracias a esta colaboración multisectorial, el proyecto se consolidó como una experiencia de innovación pública que combina investigación aplicada, inteligencia artificial y perspectiva de género para fortalecer políticas públicas más inclusivas, reflexivas y orientadas a reducir desigualdades estructurales.
La sostenibilidad de Mapa Violeta se ha planteado desde una visión integral que contempla dimensiones financieras, institucionales y operativas, con el objetivo de garantizar su continuidad como herramienta de innovación pública y fortalecimiento de políticas con perspectiva de género en Nuevo León. En una primera etapa, el proyecto se fortaleció mediante la colaboración con especialistas en políticas públicas, género y metodologías de transversalización, particularmente Alejandra Silva Salcido y Marianx Gabarrot.
Sus aportaciones permitieron construir bases conceptuales alineadas con enfoques de igualdad sustantiva, interseccionalidad y derechos humanos, además de incorporar herramientas de análisis, monitoreo y evaluación sensibles al género. Esto ayudó a consolidar una visión donde la perspectiva de género no se entendiera como un componente aislado, sino como un eje transversal para el fortalecimiento de políticas públicas.
Posteriormente, la sostenibilidad institucional evolucionó más allá de la colaboración inicial. Actualmente, Mapa Violeta se articula con la Subcomisión de Igualdad de Género de Consejo Nuevo León, integrada por representantes de los nueve ejes temáticos del organismo y con participación de la Secretaría de las Mujeres de Nuevo León. Esta estructura permite que la perspectiva de género deje de depender únicamente de iniciativas individuales y se convierta en un esfuerzo colegiado, transversal e institucional.
La participación de distintos ejes temáticos fortalece la continuidad del proyecto al incorporar una visión multidisciplinaria y promover que los criterios de igualdad e inclusión permeen diversas áreas de trabajo y discusión pública. Asimismo, la integración de la Secretaría de las Mujeres fortalece la articulación institucional, la legitimidad técnica y la vinculación con políticas públicas estatales orientadas a la igualdad y la prevención de violencias.
Otro elemento clave para la sostenibilidad es la construcción de un espacio permanente de diálogo, homologación de lenguaje y generación de criterios comunes entre actores de distintos sectores. Esto favorece la apropiación colectiva de las herramientas metodológicas y evita que el conocimiento quede centralizado únicamente en el equipo impulsor original. Además, facilita la continuidad del trabajo aun cuando cambien liderazgos o prioridades institucionales.
En el ámbito operativo, Mapa Violeta se basa en metodologías replicables y escalables orientadas a la generación de evidencia para la toma de decisiones públicas. La herramienta fue concebida como un modelo adaptable, capaz de incorporar nuevos indicadores y procesos de evaluación conforme evolucionen las necesidades institucionales y sociales. Esto permite su actualización continua y facilita que diferentes actores puedan utilizar la metodología sin depender exclusivamente del equipo original.
En materia financiera y tecnológica, el proyecto reconoce la importancia de avanzar hacia modelos más autónomos y sostenibles de infraestructura digital. Actualmente, parte del desarrollo conceptual y metodológico depende de plataformas tecnológicas externas; sin embargo, una de las aspiraciones de Mapa Violeta es desarrollar en el futuro un modelo propio basado en LLM (Large Language Model), que permita fortalecer la privacidad de los datos, la protección de información sensible y la propiedad intelectual del proyecto.
Finalmente, la sostenibilidad del proyecto también se apoya en la participación en espacios de innovación pública y colaboración multisectorial, así como en la alineación metodológica con referentes internacionales como ONU Mujeres, INMUJERES y Engendering Industries/USAID. Esto fortalece su legitimidad técnica y amplía las posibilidades de generar alianzas, cooperación y continuidad institucional en el largo plazo.
La sostenibilidad de Mapa Violeta se ha concebido desde una visión integral que contempla dimensiones institucionales, operativas, financieras y tecnológicas, con el objetivo de garantizar su continuidad como herramienta de innovación pública orientada al fortalecimiento de políticas con perspectiva de género en Nuevo León. En una primera etapa, el proyecto se fortaleció mediante la colaboración con especialistas en políticas públicas, género y metodologías de transversalización, particularmente Alejandra Silva Salcido y Marianx Gabarrot.
Sus aportaciones permitieron construir bases conceptuales y metodológicas alineadas con enfoques de igualdad sustantiva, interseccionalidad y derechos humanos, además de incorporar herramientas de análisis, monitoreo y evaluación sensibles al género. Estas colaboraciones ayudaron a consolidar una visión de largo plazo en la que la perspectiva de género no se entendiera como un componente aislado, sino como un eje transversal para el análisis y fortalecimiento de políticas públicas.
Sin embargo, la sostenibilidad institucional del proyecto evolucionó más allá de esta colaboración inicial. Actualmente, Mapa Violeta se articula con la Subcomisión de Igualdad de Género de Consejo Nuevo León, integrada por representantes de los nueve ejes temáticos del organismo y con participación de la Secretaría de las Mujeres de Nuevo León. Esta estructura permite que la perspectiva de género deje de depender únicamente de iniciativas individuales y se convierta en un esfuerzo transversal, colegiado e institucional.
La participación de distintos ejes temáticos fortalece la continuidad del proyecto al incorporar una visión multidisciplinaria y promover que los criterios de igualdad e inclusión permeen diversas áreas de trabajo y discusión pública. Asimismo, la integración de la Secretaría de las Mujeres fortalece la articulación institucional, la legitimidad técnica y la vinculación con políticas públicas estatales relacionadas con igualdad y prevención de violencias.
La Subcomisión también ha permitido construir un espacio permanente de diálogo, homologación de lenguaje y generación de criterios comunes entre actores provenientes de distintas disciplinas y sectores. Esto favorece la apropiación colectiva de las herramientas metodológicas y evita que el conocimiento quede centralizado únicamente en el equipo impulsor original.
En el ámbito operativo, la sostenibilidad del proyecto se basa en metodologías replicables y escalables orientadas a la generación de evidencia para la toma de decisiones públicas. Mapa Violeta fue concebido como una herramienta adaptable, capaz de incorporar nuevos indicadores, mecanismos de monitoreo y procesos de evaluación conforme evolucionen las necesidades institucionales y sociales.
Además, el proyecto prioriza la generación de capacidades institucionales mediante procesos de fortalecimiento técnico y construcción de criterios compartidos, asegurando que el conocimiento generado pueda mantenerse y evolucionar en el tiempo. En materia financiera y tecnológica, el proyecto reconoce la importancia de avanzar hacia modelos más autónomos y sostenibles de infraestructura digital e inteligencia artificial.
Actualmente, algunas herramientas utilizadas dependen de plataformas tecnológicas externas; sin embargo, una de las aspiraciones de Mapa Violeta es desarrollar en el futuro un modelo propio basado en LLM (Large Language Model), que permita fortalecer la privacidad de los datos, la protección de información sensible y la propiedad intelectual del proyecto. Finalmente, la sostenibilidad del proyecto también se fortalece mediante la participación en espacios de innovación pública y colaboración multisectorial, así como por su alineación metodológica con referentes internacionales como ONU Mujeres, INMUJERES y Engendering Industries/USAID.
Esto amplía sus posibilidades de generar alianzas, cooperación y continuidad institucional en el largo plazo, consolidándose como una iniciativa capaz de crecer, actualizarse y seguir contribuyendo al fortalecimiento de políticas públicas más inclusivas y orientadas a reducir desigualdades estructurales.
Mapa Violeta ha generado resultados importantes en el fortalecimiento de capacidades institucionales, la transversalización de la perspectiva de género y el desarrollo de herramientas metodológicas orientadas a mejorar la toma de decisiones públicas con enfoque de igualdad sustantiva. Uno de los principales resultados ha sido la consolidación de la Subcomisión de Igualdad de Género dentro del Consejo Nuevo León.
Actualmente, este espacio integra representantes de los nueve ejes temáticos del Consejo y cuenta con participación de la Secretaría de las Mujeres de Nuevo León, permitiendo establecer mecanismos permanentes de coordinación, diálogo y construcción de criterios compartidos sobre igualdad, inclusión y transversalización de género. La creación de esta subcomisión ha fortalecido la capacidad institucional para incorporar perspectiva de género en diagnósticos, análisis y procesos de evaluación.
Esto representa un cambio importante respecto a modelos previos donde la inclusión de la perspectiva de género dependía principalmente del interés individual de determinadas personas y no de estructuras institucionales compartidas. Otro resultado relevante ha sido la construcción de una base conceptual y metodológica sólida para el análisis de políticas públicas desde una perspectiva interseccional.
Las colaboraciones con especialistas como Alejandra Silva Salcido y Marianx Gabarrot permitieron fortalecer herramientas relacionadas con gobernanza participativa, transversalización de género, evaluación sensible al género y generación de evidencia para la toma de decisiones públicas.