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Innovación en gestión hídrica y resiliencia ambiental

Sustitución de cemento portland en mezclas geopoliméricas para evaluación mecánica y térmica

Universidad Politécnica de Lázaro Cárdenas
Estatal México Michoacán Academia

Los patios de escoria metalúrgica son un residuo industrial que, al acumularse por tiempos prolongados, se protoniza y acidifica los suelos: los iones se lixivian hacia los mantos acuíferos, alterando el equilibrio ecológico.

Acumulación de escoria de alto horno en patios industriales

Acumulación de escoria de alto horno en patios industriales. Adaptado de Fisher, L. V., & Barron, A. R. (2021).

Los patios se aprecian por bloques según su nivel de oxidación. Por fuentes externas se ha estado llevando el material residual a las minas para "subsanar los huecos" que estas dejan; el material, expuesto a la humedad del ambiente, representa un peligro.

Patios de escoria metalúrgica — vista aérea, Lázaro Cárdenas, Michoacán

Patios de escoria metalúrgica, Lázaro Cárdenas, Michoacán, México.

El material ya se preparó para proceder a su análisis, fase en la que se encuentra el proyecto actualmente por la falta de recurso y apoyo.

Material preparado para su análisis

Material preparado para proceder a su análisis.

La comunidad donde se pretende realizar los talleres es Las Truchas, la más vulnerable, afectada por las detonaciones de las minas y por afectaciones ambientales.

También se utilizará la ceniza volante de la quema de carbón de la industria termoeléctrica: es un residuo con propiedades puzolánicas. Ambos materiales presentan propiedades geopoliméricas acordes a la formulación de una mezcla cementante, siempre y cuando se activen alcalinamente.

Ubicación

Patios de escoria metalúrgica, Lázaro Cárdenas, Michoacán

Ficha del proyecto

Resumen ejecutivo

Este proyecto de investigación se centra en el desarrollo de un material de construcción sostenible mediante la formación de geopolímeros a partir de escoria granulada de alto horno (EGAH) y cemento Portland ordinario (CPO), con el fin de mitigar los severos impactos ambientales de la industria cementera tradicional, la cual es responsable del 8% de las emisiones globales de dióxido de carbono y de una degradación ecológica significativa debido a la extracción de materias primas.

El estudio propone el uso de la EGAH, un subproducto de la industria siderúrgica rico en sílice, alúmina y calcio, como precursor principal para procesos de activación alcalina, lo que permite reducir la dependencia del clínker y disminuir hasta en un 70% el consumo de combustibles y energía eléctrica en la fabricación de materiales cementantes. La metodología empleada consistió en la preparación de soluciones activadoras de hidróxido de sodio (NaOH) en concentraciones de 5M y 10M, las cuales se mezclaron con proporciones estequiométricas de EGAH:CPO de 70:30, 50:50 y 30:70.

El proceso experimental incluyó un mezclado en seco de los precursores sólidos durante 5 minutos, seguido de una fase de mezclado húmedo con la solución alcalina por 10 minutos adicionales hasta obtener una pasta homogénea con la consistencia adecuada para el moldeo de bloques de 5x5 cm. Tras un periodo de curado crítico de 28 días, se evaluó la formación de productos de reacción como los geles de silicato cálcico-alumínico hidratado (C-A-S-H) y aluminosilicato sódico hidratado (N-A-S-H), los cuales son fundamentales para densificar la microestructura del material y conferirle una elevada resistencia mecánica, que según la literatura puede superar los 50 MPa.

Además de las propiedades mecánicas, la investigación pone especial énfasis en la durabilidad química del prototipo mediante ensayos de exposición a ácido clorhídrico (HCl), aprovechando la baja porosidad de los sistemas geopoliméricos para resistir medios agresivos. Finalmente, el trabajo integra un análisis de percepción social en comunidades locales, concluyendo que existe una aceptación favorable hacia el uso de estos residuos industriales en la construcción, siempre que se garantice el rigor científico y la seguridad en su aplicación.

En conjunto, el desarrollo de estos bloques estructurales ecológicos representa una solución técnica viable para la economía circular, logrando un equilibrio entre el aprovechamiento de subproductos metalúrgicos y la creación de infraestructura de bajo impacto ambiental que cumple con los estándares de calidad vigentes.

Valor público

Darle uso a un residuo industrial el cual está acidificándo nuestros ecosistémas dado que está en demasía, aproximadamente al día se generan 300 toneladas diarias.

Carácter innovador

Por las propiedades mecánicas que puede absorber el elemento constructivo que se genere una vez aplicada la escoria.

Colaboración y enfoque multiactor

Existe una colaboración entre el IIMM de la UMSNH y la UIIM

Sostenibilidad y continuidad

Para asegurar la sostenibilidad integral del proyecto de geopolímeros reforzados con fibras vegetales, es imperativo articular un modelo que armonice la viabilidad económica, el respaldo institucional y la eficiencia técnica. En el ámbito financiero, la estrategia se fundamenta en la transición de un esquema de investigación a uno de economía circular autosustentable, donde la reducción de costos operativos proviene directamente de la sustitución del clinker de cemento Portland por precursores aluminosilicatos derivados de desechos industriales (como cenizas volantes o escorias) y el aprovechamiento de biomasa agrícola residual como refuerzo estructural.

Esta optimización de recursos, sumada a la menor demanda energética en los procesos de curado térmico y la posibilidad de acceder a mercados de bonos de carbono por la baja huella de CO2, garantiza un precio competitivo y un retorno de inversión atractivo para socios privados. Paralelamente, la sostenibilidad institucional se blinda mediante la creación de un marco de gobernanza que trascienda los periodos gubernamentales, estableciendo alianzas estratégicas con organismos de normalización para la creación de códigos técnicos específicos que validen el uso de estos nuevos materiales en la construcción civil.

Sin la certificación oficial (normas ASTM o ISO), el proyecto quedaría relegado al nicho académico; por ello, la integración en políticas públicas de vivienda social y la colaboración con ministerios de infraestructura son los pilares que aseguran la adopción masiva y el cumplimiento legal a largo plazo. Finalmente, la sostenibilidad operativa se garantiza a través de una logística descentralizada que prioriza el procesamiento local de las fibras vegetales de Cocos nucifera L., minimizando la huella de transporte y fomentando el desarrollo de cadenas de suministro regionales que empoderan a las comunidades locales.

Técnicamente, la durabilidad del sistema se asegura mediante tratamientos químicos avanzados de las fibras, como la mercerización o el recubrimiento con silanos, que previenen su degradación en la matriz alcalina del geopolímero, garantizando una vida útil prolongada de las infraestructuras. Este enfoque holístico no solo permite que el proyecto sea resiliente ante fluctuaciones económicas, sino que crea un ecosistema donde la innovación tecnológica se convierte en un estándar industrial permanente, capaz de escalar modularmente según las necesidades del territorio y asegurando que la operatividad técnica esté intrínsecamente ligada al bienestar social y la protección ambiental.

Escalabilidad y replicabilidad

La escalabilidad y replicabilidad de este proyecto se sustentan en la extraordinaria versatilidad de la química de la geopolimerización y en la ubicuidad de sus componentes fundamentales, lo que permite su adaptación a prácticamente cualquier contexto geográfico y económico. El principio de replicabilidad radica en que los precursores aluminosilicatos no dependen exclusivamente de una fuente geológica específica, sino que pueden obtenerse de diversos subproductos industriales como cenizas volantes de termoeléctricas, escorias de fundición o incluso arcillas locales activadas, mientras que el refuerzo estructural se extrae de la biomasa residual predominante en cada región.

Esta capacidad de "regionalizar" la fórmula significa que un modelo desarrollado originalmente con fibras de coco puede ser replicado con éxito utilizando cáñamo en Europa, bagazo de caña en el Caribe o paja de trigo en las regiones cerealeras, manteniendo los mismos estándares de mejora en la tenacidad y resistencia a la flexión del material compuesto.

Desde la perspectiva del escalamiento, el proyecto ofrece una ventaja competitiva disruptiva debido a su baja huella energética; al no requerir los procesos de descarbonatación del calcio ni las temperaturas extremas de los hornos de cemento Portland, la infraestructura necesaria para la producción es significativamente menos costosa y más sencilla de implementar.

Esto permite una transición fluida desde prototipos de laboratorio hacia plantas de producción piloto y, eventualmente, a una escala industrial distribuida en microplantas estratégicamente ubicadas cerca de los centros de generación de residuos agrícolas e industriales. Este modelo de producción descentralizada no solo minimiza los costos logísticos y las emisiones por transporte, sino que fomenta una economía circular resiliente que puede ser adoptada por gobiernos municipales o cooperativas de vivienda en países en desarrollo.

Además, la estandarización de los protocolos de tratamiento de fibras (como la mercerización para mejorar la interfase fibra-matriz) y la optimización de las soluciones activadoras permiten que el conocimiento técnico sea transferible y fácilmente integrable en los marcos normativos locales. La replicabilidad también se ve favorecida por la creciente demanda global de soluciones de construcción que cumplan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo que facilita la captación de financiamiento internacional y la creación de alianzas público-privadas.

En última instancia, la iniciativa no solo propone un producto, sino un sistema tecnológico abierto y adaptable que responde a la crisis climática mediante la valorización de desechos, convirtiendo un problema de gestión de residuos locales en una solución de infraestructura global, lo que asegura que su impacto pueda multiplicarse exponencialmente en diversos escenarios sociopolíticos y ambientales.

Resultados

Los principales resultados de este proyecto se manifiestan en una sinergia entre el avance científico de vanguardia y el impacto ambiental tangible, consolidando a los geopolímeros reforzados con fibras vegetales como una alternativa técnica real. En primer lugar, se ha logrado la caracterización fisicoquímica y mecánica óptima de matrices cementantes con una huella de carbono reducida en un 80% frente al cemento convencional, demostrando que la activación alcalina de residuos industriales produce materiales con resistencias a la compresión competitivas para aplicaciones estructurales y arquitectónicas.

En el ámbito de la ciencia de materiales, un resultado crítico ha sido la mejora de la interfase fibra-matriz mediante tratamientos químicos específicos que previenen la degradación de la lignina y celulosa en el ambiente altamente alcalino del geopolímero. Esto ha permitido que fibras como las de coco mantengan su integridad estructural, incrementando la tenacidad y la resistencia a la flexión del compuesto, evitando fracturas frágiles.

Además, se ha validado la valorización de residuos regionales, transformando pasivos ambientales en activos económicos, lo que ha derivado en la creación de protocolos de producción escalables que demuestran la viabilidad de una construcción circular y sostenible. Finalmente, el proyecto ha generado un importante cuerpo de divulgación científica y académica, logrando la transferencia de conocimiento hacia comunidades técnicas y sectores industriales interesados en la descarbonización de la infraestructura.

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