Presupuesto CRECES reserva una parte del presupuesto municipal de Hermosillo para que la ciudadanía proponga, priorice y vote las obras que se van a construir. No es una consulta: es un traslado parcial del poder de asignación presupuestaria, con una ruta visible que va de la idea a la obra terminada.
Atiende un problema clásico de la gestión local. En un municipio de 936,263 habitantes (INEGI, 2020), el más poblado de Sonora, la selección de obra pública suele quedar en circuitos administrativos que no captan bien las prioridades barriales. La secuencia de CRECES corrige eso con reglas públicas: convocatoria, recepción de propuestas, validación técnica, votación, publicación de resultados y ejecución. La validación previa evita que las propuestas se queden en ideas atractivas pero inviables, y la publicación de criterios reduce la discrecionalidad.
El crecimiento cuenta la historia mejor que cualquier declaración. La bolsa pasó de 40 millones de pesos en 2022 a 60 en 2023, 80 en 2024 y 100 millones para la edición 2025, cuyos proyectos se ejecutan en 2026. La participación siguió el mismo camino: 24,506 participaciones en la primera edición, 42,963 en la segunda y 48,193 en la tercera. Hoy existen 577 Comités CRECES con 6,924 participantes activos.
El diseño territorial evita que gane siempre quien más moviliza. La edición 2025 formalizó 44 zonas, 6 sectores y un proyecto de ciudad, con cerca de 55 millones para zonas, 25 para sectores y hasta 20 millones para una iniciativa de alcance municipal. Así, los problemas hiperlocales no compiten contra los de escala metropolitana: cada uno tiene su propia vía.
La operación es híbrida a propósito. El portal, el registro ciudadano, la localización de casilla por sección electoral, la votación en línea y los canales de chatbot y WhatsApp conviven con la votación presencial y la organización vecinal en asambleas. No se digitalizó por moda, sino para bajar el costo de acceso y sumar a personas con distintos niveles de conectividad.
Lo decisivo es que el voto termina en obra. Los 71 proyectos ganadores de la elección 2024 están concluidos, y la edición más reciente reunió 72,046 votos para 56 proyectos con 100 millones de pesos, más 5 propuestas adicionales financiadas con otros recursos municipales. Entre las obras hay tres canchas de pickleball en Montecarlo, la rehabilitación del campo de futbol y el gimnasio de box en Los Olivos, la rehabilitación de la base sur de la Cruz Roja Mexicana con más de 2.2 millones y la mejora del Templo Santa Teresita y de la Santa Faz en Misioneros. Esa evidencia material alimenta un círculo virtuoso: participar sirve, y por eso se vuelve a participar.
La continuidad tampoco depende solo de la voluntad política del momento. La Ley de Participación Ciudadana del Estado de Sonora reconoce el presupuesto participativo y la consulta vecinal como instrumentos formales, y el programa está incorporado al Plan Municipal de Desarrollo 2025, a la Agenda de Largo Plazo y al Primer Informe 2025. La coordinación central está en la Dirección General de Participación Ciudadana, pero la ejecución se reparte entre las dependencias competentes según el tipo de obra.
Presupuesto CRECES es una estrategia de presupuesto participativo impulsada por el gobierno municipal de Hermosillo para que la ciudadanía proponga, priorice y vote obras y acciones de interés común que después se financian con recursos del presupuesto municipal. La iniciativa surge para atender un problema clásico de la gestión local: la distancia entre las prioridades decididas desde la estructura gubernamental y las necesidades cotidianas que conocen mejor las comunidades.
Frente a un modelo tradicionalmente vertical de selección de obra pública, CRECES introduce una lógica de corresponsabilidad en la que vecinas, vecinos, comités comunitarios y dependencias municipales participan en una secuencia institucional clara: propuesta, validación, votación y ejecución. La experiencia ha crecido de forma sostenida tanto en escala presupuestal como en movilización social.
La bolsa asignada pasó de 40 millones de pesos en 2022 a 60 millones en 2023, 80 millones en 2024 y 100 millones para la edición 2025, cuyos proyectos se ejecutan en 2026. En paralelo, la participación ciudadana aumentó y el menú de soluciones se diversificó: parques, canchas, andadores, iluminación, seguridad vial, centros comunitarios, espacios de salud, instalaciones deportivas y proyectos de alcance municipal.
Ese crecimiento sugiere no sólo mayor aceptación social, sino también una mayor confianza institucional en la capacidad del mecanismo para orientar gasto público pertinente y visible. Su principal aportación al valor público radica en tres efectos combinados. Primero, mejora la legitimidad democrática de las decisiones presupuestarias al dar voz directa a la ciudadanía sobre recursos reales.
Segundo, incrementa la focalización territorial, porque la priorización nace del conocimiento barrial y no exclusivamente de la lógica administrativa central. Tercero, fortalece la transparencia y la confianza, ya que el proceso cuenta con reglas abiertas, validación técnica y publicación de resultados, además de una operación híbrida que integra portal web, registro ciudadano, consulta de zona/sector y canales digitales como chatbot y WhatsApp, sin abandonar modalidades presenciales.
De cara a NovaGob México 2026, Presupuesto CRECES es una candidatura competitiva porque responde de manera directa a los criterios establecidos en las Bases: muestra innovación metodológica, organizacional, tecnológica e institucional; genera valor público verificable; presenta resultados acumulados de participación, inversión y obras; articula colaboración entre ciudadanía, comités y dependencias; y exhibe condiciones razonables de continuidad, escalamiento y reproducción en otros contextos municipales.
En términos sustantivos, no se trata sólo de “consultar” a la población, sino de trasladar parte del poder de decisión sobre el presupuesto hacia la ciudadanía con una ruta visible hasta la obra terminada.
Presupuesto CRECES genera valor público porque convierte la participación ciudadana en una capacidad real de incidencia sobre decisiones presupuestarias y sobre la producción de bienes públicos de proximidad. El problema que busca resolver es profundamente relevante: en muchos gobiernos locales, la selección de obras y servicios suele quedar concentrada en circuitos administrativos o político-burocráticos que no siempre captan con precisión las prioridades barriales ni construyen suficiente legitimidad social.
En un municipio del tamaño de Hermosillo —el más poblado de Sonora, con 936,263 habitantes en 2020 según INEGI— esa brecha entre gobierno y territorio puede traducirse en gasto menos pertinente, menor apropiación comunitaria y menor confianza en las instituciones. El contexto institucional también importa. La Ley de Participación Ciudadana del Estado de Sonora reconoce formalmente instrumentos como la consulta vecinal y el presupuesto participativo, mientras que la Dirección General de Participación Ciudadana del Ayuntamiento tiene como misión promover un nuevo modelo de participación vecinal en el diseño y ejecución de programas de desarrollo social e infraestructura básica.
EL Presupuesto CRECES no aparece entonces como una acción aislada, sino como una pieza estratégica que aterriza en el territorio un mandato más amplio de gobernanza participativa y corresponsabilidad social. La relevancia pública del reto se observa en el tipo de proyectos que la ciudadanía prioriza. La evidencia pública muestra preferencias reiteradas por rehabilitación de parques, canchas, andadores, iluminación y seguridad vial, centros comunitarios, espacios de salud y proyectos inclusivos.
Esto indica que el Presupuesto CRECES atiende déficits concretos de espacio público, convivencia, movilidad, seguridad cotidiana y equipamiento comunitario, es decir, problemas que afectan la calidad de vida diaria y sobre los cuales la ciudadanía posee conocimiento situado y capacidad de priorización mucho más fina que un esquema centralizado de decisión. Además, el programa crea valor democrático.
No se limita a recibir opiniones, sino que organiza una secuencia vinculada a recursos reales: la población presenta propuestas, el gobierno valida su viabilidad y después la ciudadanía vota para definir qué proyectos serán ejecutados. Esa arquitectura reduce discrecionalidad, hace visibles los criterios de elegibilidad y permite rastrear el trayecto que va de la idea a la obra.
El valor público no está sólo en el resultado material, sino en la creación de un canal confiable para decidir conjuntamente. En otras palabras, el Presupuesto CRECES corrige un problema de representación práctica: quién define qué es prioridad en la colonia y con base en qué reglas. Un componente adicional es la equidad territorial. La distribución del mecanismo por zonas, sectores y proyecto de ciudad evita que toda la bolsa se concentre en un solo punto del municipio y crea niveles diferenciados de solución: problemas hiperlocales pueden atenderse por zona; retos de mayor escala barrial o distrital pueden competir por sector; y necesidades de impacto municipal encuentran una vía específica a través del proyecto de ciudad.
Para la edición 2025, la convocatoria formalizó 44 zonas, 6 sectores y un proyecto de ciudad, con alrededor de 55 millones para zonas, 25 millones para sectores y hasta 20 millones para una iniciativa de alcance municipal. Esa combinación fortalece justicia territorial, visibilidad del gasto y pertinencia en la asignación. La iniciativa también contribuye a resolver un problema frecuente de implementación: la desconexión entre participación y ejecución.
En Hermosillo, los proyectos ganadores son ejecutados por dependencias con atribuciones específicas y existen ejemplos públicos de obras concluídas o en marcha derivadas del voto ciudadano, como canchas deportivas, rehabilitación de parques, mejoras en instalaciones de salud y centros de respuesta inmediata. Esto es decisivo porque demuestra que la participación no se agota en la consulta; se traduce en obra pública visible, apropiación social y un mejor vínculo entre planeación, presupuesto y territorio.
El carácter innovador de Presupuesto CRECES puede explicarse en cuatro planos complementarios: metodológico, organizacional, tecnológico e institucional. Metodológicamente, la innovación consiste en transformar la idea general del presupuesto participativo en un proceso local con etapas claras y comprensibles: convocatoria, recepción de propuestas, validación, votación, publicación de resultados y ejecución.
El portal oficial del programa hace visible esa secuencia, y la convocatoria establece reglas para que las propuestas ciudadanas sean incorporadas, validadas y llevadas a consulta vecinal. Esta claridad procedimental reduce incertidumbre, dota de trazabilidad al proceso y facilita la participación informada. En el plano organizacional, el programa es innovador porque inserta a la participación ciudadana dentro de la cadena de valor de la decisión pública.
La Dirección General de Participación Ciudadana no opera únicamente como ventanilla de atención; coordina un mecanismo que conecta a los comités y a la ciudadanía con dependencias ejecutoras y áreas técnicas. Las propias fuentes oficiales muestran que la participación se articula con organismos de obra pública, infraestructura y energía/cambio climático, lo que convierte al Presupuesto CRECES en un puente operativo entre demanda social, validación técnica y materialización del proyecto.
Tecnológicamente, el Presupuesto CRECES adopta una arquitectura híbrida especialmente relevante para el contexto municipal. La experiencia combina portal web, registro ciudadano, localización de zona o casilla mediante sección electoral, votación en línea y uso de chatbot/WhatsApp, sin abandonar la votación presencial ni la organización comunitaria. Esa mezcla es innovadora porque no digitaliza por moda, sino para ampliar cobertura, bajar costos de acceso y permitir que personas con distintos niveles de conectividad se integren al proceso.
La innovación aquí no es sólo el canal digital, sino la integración funcional de herramientas presenciales y remotas en una misma experiencia de decisión pública. En el plano institucional, el programa innova al reservar una parte explícita del presupuesto municipal para ser decidida mediante reglas públicas de participación. Ese traslado parcial del poder de asignación presupuestaria hacia la ciudadanía modifica la práctica convencional del gobierno local.
También es innovador el diseño territorial por zonas y sectores, al que después se añadió el proyecto de ciudad, porque permite que la decisión ciudadana opere en escalas diferenciadas y no bajo una competencia única que favorecería a las zonas con mayor capacidad de movilización. La innovación institucional, por tanto, no está sólo en abrir la voz, sino en rediseñar la regla de decisión y la escala del problema.
Otro rasgo innovador es la dimensión pedagógica del programa. Junto al programa los Comités CRECES asumen un papel en la organización de asambleas, la definición de prioridades y la difusión de información relevante, lo que convierte a la participación en una práctica continua de aprendizaje cívico. La ciudadanía no sólo vota; aprende a formular proyectos, a argumentar prioridades y a construir acuerdos para competir por recursos públicos.
En un entorno donde muchas experiencias participativas quedan en ejercicios consultivos no vinculantes, el Presupuesto CRECES desarrolla capacidades comunitarias al tiempo que produce obra pública concreta.
La colaboración del Presupuesto CRECES en Hermosillo se ha construido con cuatro tipos de actores. Con la ciudadanía en general, la colaboración ha sido el núcleo del modelo: vecinas y vecinos presentan propuestas, participan en asambleas de capacitación, utilizan canales digitales y presenciales para votar y deciden directamente qué obras y acciones deben priorizarse en sus colonias, sectores y a escala de ciudad.
577 Comités CRECES y 6,924 participantes activos, así como asambleas vecinales para fortalecer la formulación de proyectos, lo que muestra una participación amplia, organizada y sostenida en el tiempo. Con la sociedad civil, la colaboración se ha dado tanto en la organización comunitaria como en el destino de los proyectos elegidos. Los comités vecinales CRECES funcionan como estructuras de representación y articulación barrial para identificar prioridades, movilizar participación y dar seguimiento a necesidades colectivas.
Además, proyectos ganadores han fortalecido organizaciones y espacios comunitarios con función social, como la Base Sur de la Cruz Roja Mexicana y templos que operan como puntos de encuentro y cohesión comunitaria, lo que evidencia una relación de corresponsabilidad con actores sociales arraigados en el territorio. Con la academia, la colaboración ha sido principalmente de vinculación y participación formativa.
Acciones de vinculación con instituciones educativas de nivel superior y, en una edición reciente, la incorporación de estudiantes de preparatoria, lo que amplió el espectro de voces participantes y acercó el ejercicio a públicos jóvenes. Con el sector privado, la colaboración ha sido sobre todo de soporte técnico, operativo y de acceso. Los registros públicos muestran servicios especializados para encuestas, control y medición del programa, así como mecanismos de participación apoyados en herramientas digitales y puntos de acceso en espacios de alta afluencia, incluidas plazas comerciales.
Esto sugiere una participación del sector privado orientada a ampliar cobertura, facilitar la interacción ciudadana y fortalecer la medición del programa, sin sustituir el protagonismo comunitario del proceso
La sostenibilidad de Presupuesto CRECES se apoya primero en una base financiera clara: la continuidad y el crecimiento de la bolsa presupuestal. La inversión pública destinada al mecanismo pasó de 40 millones de pesos en 2022 a 60 millones en 2023, 80 millones en 2024 y 100 millones para la edición 2025 vinculada al ejercicio fiscal 2026. Ese comportamiento indica que el programa dejó de ser una prueba aislada para convertirse en una prioridad reconocible dentro del gasto municipal.
En términos de sostenibilidad financiera, pocas señales son tan fuertes como la reiteración anual y el aumento de los montos. La sostenibilidad institucional es igualmente sólida. El programa se apoya en un marco normativo estatal que reconoce el presupuesto participativo y la consulta vecinal como instrumentos formales de participación, y además aparece incorporado en instrumentos municipales de planeación y rendición de cuentas.
El Plan Municipal de Desarrollo 2025 lo presenta como un mecanismo creado por esta administración para fortalecer la colaboración entre dependencias, comités y ciudadanía; la Agenda de Largo Plazo lo retoma como parte del andamiaje de participación del municipio; y el Primer Informe 2025 lo incluye con datos históricos, inversión y resultados. Eso significa que CRECES ya no depende sólo de voluntad política coyuntural, sino que se encuentra insertado en documentos institucionales que ordenan la acción pública.
En el plano operativo, la continuidad se refuerza porque el programa no descansa en una sola unidad ejecutora. La coordinación central se ubica en la Dirección General de Participación Ciudadana, pero la implementación material se distribuye entre dependencias y organismos con capacidades distintas según el tipo de obra. Esa arquitectura reduce cuellos de botella, permite especialización técnica y facilita que proyectos heterogéneos —deportivo, comunitario, vial, ambiental o de seguridad— puedan ejecutarse bajo una misma lógica de participación.
Además, la combinación de canales presenciales y digitales amplía la posibilidad de sostener el mecanismo incluso cuando cambian condiciones de operación o cobertura territorial. La sostenibilidad social también es un activo. Tras varias ediciones, el programa ha generado aprendizaje comunitario: vecinas, vecinos y comités ya reconocen los tiempos del proceso, las reglas básicas y la utilidad de organizarse para defender una propuesta.
Esa memoria compartida reduce costos de arranque en cada edición y fortalece la apropiación del mecanismo. Las obras terminadas funcionan, además, como evidencia tangible de que participar sirve, lo cual alimenta una espiral positiva entre confianza, movilización y continuidad. Precisamente por eso la sostenibilidad del Presupuesto CRECES no descansa sólo en dinero o en reglamentación, sino en haber creado una expectativa pública de que el presupuesto participativo produce resultados visibles.
El Presupuesto CRECES tiene alto potencial de escalabilidad y replicabilidad porque su diseño es modular y no depende de tecnología propietaria ni de un contexto excepcional imposible de reproducir. Sus componentes esenciales —convocatoria abierta, segmentación territorial, validación técnica, votación multicanal, publicación de resultados y ejecución por dependencias competentes— pueden adaptarse a municipios de distinto tamaño, siempre que exista una porción presupuestal claramente reservada y reglas públicas de operación.
La fortaleza del modelo está en la gobernanza del proceso más que en una herramienta aislada. La experiencia ofrece varios aprendizajes transferibles. Primero, la distinción entre zona, sector y proyecto de ciudad permite ordenar problemas de diferente escala sin obligarlos a competir entre sí en una sola bolsa. Segundo, la mezcla de canales digitales y presenciales demuestra que la inclusión mejora cuando la innovación tecnológica se combina con mecanismos tradicionales de proximidad.
Tercero, el papel de los comités y de la validación técnica previa sugiere una ruta útil para evitar que las propuestas se queden en ideas políticamente atractivas pero técnicamente inviables. Todo ello puede replicarse con ajustes razonables en otros municipios y alcaldías. La replicabilidad también encuentra apoyo en el marco normativo. En Sonora existe base legal explícita para instrumentos participativos, y en otras entidades pueden usarse figuras equivalentes o emitirse lineamientos municipales compatibles con sus leyes locales.
Como inferencia a partir del diseño actual del presupuesto CRECES, el siguiente paso para escalar el modelo dentro y fuera de Hermosillo sería documentar de manera más sistemática manuales operativos, tableros de avance físico-financiero e indicadores de inclusión y satisfacción de participantes. No haría falta reinventar el mecanismo; bastaría con empaquetar mejor la metodología ya probada para facilitar su adopción en otros contextos.
Los resultados del programa pueden leerse, primero, en participación e inversión. Las fuentes oficiales públicas coinciden en una trayectoria ascendente: 24,506 participaciones en la primera edición, 42,963 en la segunda y 48,193 en la tercera, junto con un aumento progresivo de la bolsa presupuestal de 40 a 60 y luego a 80 millones de pesos. 461 proyectos recibidos en 2022 y 520 en 2023, con un crecimiento de más de 70 % en la participación; además, señala que en 2022 se financiaron 66 iniciativas ciudadanas.
La tendencia de crecimiento y consolidación del programa permanece inequívoca. En segundo lugar, el Presupuesto CRECES ha mostrado capacidad para financiar soluciones territorialmente diversas. La convocatoria 2025 distribuyó alrededor de 55 millones entre 44 zonas, 25 millones entre 6 sectores y hasta 20 millones para un proyecto de ciudad, lo que permitió combinar intervenciones barriales con iniciativas de mayor alcance.
Esa estructura es relevante porque refleja una maduración del programa: ya no opera sólo como una bolsa homogénea de pequeña escala, sino como una cartera diferenciada de inversión ciudadanamente decidida, con posibilidad de atacar problemas cotidianos y desafíos de impacto municipal en una misma arquitectura de participación. En tercer lugar, existen evidencias públicas de ejecución física de obras derivadas del mecanismo.
Entre los ejemplos destacan tres canchas de pickleball en Montecarlo con 694 mil pesos de inversión; la rehabilitación del campo de futbol y gimnasio de box en Los Olivos con 834 mil pesos; la rehabilitación de la base sur de Cruz Roja con más de 2.2 millones; y la mejora del Templo Santa Teresita y de la Santa Faz en Misioneros con 1.2 millones. Estos casos son valiosos porque muestran diversidad sectorial, apropiación social y concreción material del voto ciudadano en espacios deportivos, comunitarios, de salud y cohesión barrial.
En cuarto lugar, la información oficial disponible indica continuidad en la ejecución. Los 71 proyectos ganadores de la elección 2024 se encuentran concluidos. Para la edición más reciente, con 72,046 votos, 56 proyectos a ejecutar con 100 millones de pesos y 5 propuestas adicionales financiadas con otros recursos municipales, se encuentran en desarrollo.
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