Chihuahua Abierto: Monitoreo y Evaluación Ciudadana es la apuesta de la Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado de Chihuahua por convertir la participación ciudadana en un eje permanente del ecosistema estatal de monitoreo y evaluación, y no en un componente aislado. El estado comenzó a implementar evaluaciones participativas en 2024 y en 2026 dio el salto a un modelo más amplio, donde la ciudadanía interviene a lo largo de todo el ciclo de la evaluación pública.
La pieza central es el Programa Anual de Evaluación (PAE) 2026, que integra 31 evaluaciones con enfoques diferenciados: participativas, estratégicas, en tiempo real y de impacto, además de modelos metodológicos propios. En lugar de aplicar un único formato estandarizado, se construyen evaluaciones "a la medida", con Términos de Referencia específicos según las características sociales, territoriales y operativas de cada intervención pública.
Durante 2026 se desarrollan tres evaluaciones participativas, una de impacto y una estratégica con componentes de participación ciudadana en las áreas de Salud, Desarrollo Rural, Pueblos Originarios y Estancias Infantiles. Los ejercicios incorporan talleres colaborativos, dinámicas deliberativas y mecanismos de recuperación de experiencias directamente con personas beneficiarias, comunidades y actores territoriales, con metodologías adaptadas para grupos históricamente menos involucrados en la evaluación gubernamental: población indígena, comunidades rurales, personas adultas mayores y comunidades en situación de vulnerabilidad.
La participación no termina en la consulta. Uno de los componentes más innovadores son los instrumentos ciudadanos de evaluación: los resultados técnicos se traducen a formatos accesibles como podcasts, videos, infografías y materiales audiovisuales en lenguaje claro, para que las personas puedan comprender los hallazgos de las políticas públicas en las que participaron. De manera complementaria, el Tablero de Monitoreo y Seguimiento Programático-Presupuestal, abierto al público, permite consultar indicadores, metas y avances gubernamentales, fortaleciendo la transparencia proactiva y el seguimiento social del desempeño público.
En los ejercicios colaboran organizaciones de la sociedad civil y cámaras empresariales en espacios de diálogo y acompañamiento, así como equipos evaluadores especializados responsables del desarrollo técnico de las evaluaciones del PAE 2026.
Su continuidad no depende de esfuerzos extraordinarios: los mecanismos de participación quedaron incorporados formalmente en las Agendas de Evaluación, el instrumento oficial con el que las dependencias estatales definen sus evaluaciones, y está en proceso la actualización de los lineamientos del Sistema de Evaluación del Desempeño. El modelo aprovecha infraestructura institucional ya existente y sus componentes (evaluaciones participativas dentro del PAE, Términos de Referencia diferenciados, instrumentos ciudadanos en lenguaje claro y monitoreo abierto) son transferibles a otros gobiernos estatales y municipales.
Sede: Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado de Chihuahua, Av. Venustiano Carranza No. 601, Edificio Héroes de la Reforma, Col. Obrera, C.P. 31100, Chihuahua, Chih.
Secretaría de Hacienda del Gobierno del Estado de Chihuahua — Av. Venustiano Carranza 601, Edificio Héroes de la Reforma, Col. Obrera, Chihuahua, Chih.
La iniciativa representa una innovación en participación ciudadana al transformar la manera en que la población interactúa con los procesos de evaluación y seguimiento de las políticas públicas estatales. Desde 2024, el Gobierno del Estado de Chihuahua comenzó a implementar ejercicios de evaluación participativa orientados a incorporar la voz de las personas beneficiarias dentro de los procesos de evaluación gubernamental.
Sin embargo, en 2026 la estrategia evolucionó hacia un modelo más amplio e innovador, donde la participación ciudadana dejó de ser un componente aislado para convertirse en un eje permanente del ecosistema estatal de monitoreo y evaluación. A través del Programa Anual de Evaluación (PAE) 2026, el Gobierno del Estado integró 31 evaluaciones con enfoques diferenciados, incluyendo evaluaciones participativas, estratégicas, en tiempo real y de impacto, además de modelos metodológicos propios diseñados conforme a las características de cada intervención pública.
Este enfoque permitió desarrollar evaluaciones “a la medida”, reconociendo que la generación de evidencia y la participación ciudadana requieren metodologías adaptadas a distintos contextos sociales y territoriales. Durante 2026 se implementan tres evaluaciones participativas, una de impacto y una evaluación estratégica con componentes de participación ciudadana, incorporando talleres colaborativos, dinámicas deliberativas y mecanismos de recuperación de experiencias directamente con personas beneficiarias, comunidades y actores territoriales en las áreas: Salud, Desarrollo Rural, Pueblos Originarios y Estancias Infantiles.
La innovación de la iniciativa no radica únicamente en realizar ejercicios participativos, sino en ampliar la participación ciudadana a lo largo de todo el ciclo de evaluación pública. Bajo este modelo, la ciudadanía no solo participa en la identificación de problemáticas y construcción de recomendaciones, sino que también puede dar seguimiento y comprender los resultados de las políticas públicas mediante herramientas abiertas y accesibles.
Uno de los principales componentes innovadores es la creación de instrumentos ciudadanos de evaluación, mediante los cuales los resultados técnicos son traducidos a formatos accesibles como podcasts, videos, infografías y materiales audiovisuales en lenguaje claro. Esto permite acercar la evaluación pública a la ciudadanía y democratizar el acceso a información que históricamente permanecía limitada a documentos técnicos especializados.
De manera complementaria, la iniciativa incorpora un Tablero de Monitoreo y Seguimiento Programático-Presupuestal abierto al público, que facilita el acceso ciudadano a indicadores, metas y avances gubernamentales, fortaleciendo la transparencia proactiva, el gobierno abierto y el seguimiento social del desempeño público.
Tradicionalmente, los ejercicios de evaluación gubernamental se han desarrollado bajo enfoques predominantemente técnicos y administrativos, concentrados en la generación de informes especializados con escasa interacción con las personas beneficiarias y con bajos niveles de apropiación social de los resultados. Esta situación ha provocado que, en muchos casos, la evaluación pública sea percibida como un mecanismo interno de cumplimiento institucional, alejado de la experiencia cotidiana de la ciudadanía y con dificultades para traducirse en herramientas útiles para la toma de decisiones colectivas, el fortalecimiento de la confianza pública y la mejora de las intervenciones gubernamentales.
A nivel subnacional, este reto se vuelve aún más complejo debido a la diversidad territorial, social y poblacional que enfrentan las entidades federativas. En el caso de Chihuahua, el territorio estatal presenta amplias diferencias regionales, comunidades rurales e indígenas dispersas geográficamente, así como contextos sociales con distintas capacidades de acceso a información pública y mecanismos de participación.
Frente a este escenario, el Gobierno del Estado de Chihuahua identificó la necesidad de transformar el modelo tradicional de monitoreo y evaluación, transitando hacia esquemas más abiertos, participativos y accesibles para la ciudadanía. El reto no consistía únicamente en incorporar ejercicios participativos de manera aislada, sino en construir mecanismos permanentes que permitieran acercar la evaluación pública a las personas, fortalecer la transparencia gubernamental y promover una mayor comprensión social sobre los resultados de las políticas públicas.
En este contexto surge una iniciativa orientada a institucionalizar la participación ciudadana dentro del ecosistema estatal de monitoreo y evaluación, incorporando herramientas de colaboración, monitoreo abierto y comunicación pública accesible. El contexto institucional permitió impulsar esta transformación y que se visualiza con resultados tangibles con el fortalecimiento del Programa Anual de Evaluación (PAE) 2026, el cual integró 31 evaluaciones con enfoques diferenciados, incluyendo evaluaciones participativas, estratégicas, en tiempo real y de impacto, además de metodologías diseñadas conforme a las características de cada intervención pública.
Particularmente, durante 2026 se desarrollan tres evaluaciones participativas y una evaluación estratégica con componentes de participación ciudadana, mediante talleres colaborativos, ejercicios deliberativos y mecanismos de recuperación de experiencias con personas beneficiarias, comunidades y actores territoriales. Esto ha permitido incorporar evidencia cualitativa directamente desde los contextos donde operan las políticas públicas, fortaleciendo la pertinencia y utilidad de los hallazgos evaluativos.
Asimismo, la iniciativa responde a otro problema público relevante: la dificultad de la ciudadanía para acceder y comprender información gubernamental especializada. En muchos casos, los resultados de evaluación permanecen contenidos en informes técnicos complejos que limitan su uso social y reducen las posibilidades de participación informada. Motivo por el cual se incorporó instrumentos ciudadanos de evaluación, mediante la traducción de resultados técnicos a formatos accesibles como podcasts, videos, infografías y materiales audiovisuales en lenguaje claro.
Esto permite democratizar el acceso a la información pública y acercar la evidencia gubernamental a distintos sectores de la población. De manera complementaria, la iniciativa fortalece el seguimiento ciudadano mediante el Tablero de Monitoreo y Seguimiento Programático-Presupuestal abierto al público, facilitando el acceso a indicadores, metas y avances gubernamentales en un formato accesible y transparente.
El valor público generado por la iniciativa radica en fortalecer la relación entre gobierno y ciudadanía a través de mecanismos de participación significativa, transparencia proactiva y construcción colectiva de evidencia pública. Chihuahua impulsa así un modelo donde la ciudadanía no solo es receptora de servicios públicos, sino participante activa en la evaluación, seguimiento y mejora de las políticas públicas.
La innovación metodológica radica en romper con el esquema tradicional de evaluaciones homogéneas y estandarizadas. En lugar de aplicar un único modelo técnico para todos los programas, Chihuahua comenzó a desarrollar evaluaciones “a la medida”, construyendo Términos de Referencia específicos según las características sociales, territoriales y operativas de cada intervención pública.
Este cambio permitió incorporar metodologías participativas adaptadas a distintos contextos poblacionales, incluyendo población indígena, comunidades rurales y personas adultas mayores, utilizando herramientas colaborativas, ejercicios deliberativos y mecanismos accesibles para recuperar evidencia ciudadana directamente desde el territorio. Otro elemento innovador es que la participación ciudadana no concluye en la consulta o recopilación de información.
Tradicionalmente, los resultados de evaluación permanecen contenidos en informes técnicos de difícil acceso para la población. Frente a ello, Chihuahua desarrolló instrumentos ciudadanos de evaluación, mediante los cuales los hallazgos y resultados son traducidos a formatos accesibles como podcasts, videos, infografías y materiales audiovisuales en lenguaje claro.
Esto representa una innovación en comunicación pública y gobierno abierto, ya que democratiza el acceso a información gubernamental especializada y permite que las personas comprendan los resultados de las políticas públicas en las que participaron. Asimismo, la iniciativa incorpora un Tablero de Monitoreo y Seguimiento Programático-Presupuestal abierto al público, que facilita el acceso ciudadano a indicadores, metas y avances gubernamentales.
La articulación entre monitoreo abierto, evaluación participativa y comunicación ciudadana genera un ecosistema innovador donde la ciudadanía puede participar, dar seguimiento y comprender el desempeño gubernamental. La innovación institucional también radica en el cambio de enfoque sobre la evaluación pública. La iniciativa deja atrás una visión centrada exclusivamente en el control administrativo y cumplimiento normativo para convertir la evaluación en una herramienta de aprendizaje, colaboración y construcción colectiva de soluciones públicas.
En conjunto, representa un cambio de paradigma en la gestión pública subnacional, al integrar participación ciudadana, metodologías flexibles, monitoreo abierto y accesibilidad de la información dentro de un modelo permanente de evaluación pública
En el ámbito de sociedad civil, participaron organizaciones de la sociedad civil y cámaras empresariales en distintos espacios de diálogo, revisión y acompañamiento de los ejercicios evaluativos. Su participación permitió incorporar perspectivas externas sobre las problemáticas públicas analizadas, así como fortalecer la pluralidad de visiones dentro de los procesos de evaluación y seguimiento gubernamental.
Respecto al sector privado, la iniciativa incorporó la colaboración de personas evaluadoras y equipos especializados responsables del desarrollo técnico de las evaluaciones contempladas en el Programa Anual de Evaluación (PAE) 2026. Esta colaboración permitió construir metodologías diferenciadas y modelos de evaluación “a la medida”, integrando enfoques participativos, estratégicos, en tiempo real y de impacto, conforme a las características de cada intervención pública.
La ciudadanía participó de manera directa mediante la inclusión de personas beneficiarias, comunidades y actores territoriales en talleres participativos, ejercicios colaborativos y mecanismos de recuperación de experiencias ciudadanas. A través de estas dinámicas, las personas participantes pudieron expresar necesidades, problemáticas, percepciones y propuestas de mejora relacionadas con los programas públicos evaluados.
Particularmente, se impulsó la participación de grupos históricamente menos involucrados en procesos de evaluación gubernamental, incluyendo población indígena, personas adultas mayores y comunidades en situación de vulnerabilidad, mediante metodologías accesibles y adaptadas a distintos contextos territoriales y sociales. Asimismo, la iniciativa amplió la participación al público en general mediante mecanismos de transparencia proactiva y acceso abierto a la información pública.
A través del Tablero de Monitoreo y Seguimiento Programático-Presupuestal, la ciudadanía puede consultar indicadores, metas y avances de programas públicos estatales, fortaleciendo el seguimiento social del desempeño gubernamental.
Se sustenta en su integración dentro de los instrumentos institucionales de planeación, monitoreo y evaluación del Gobierno del Estado de Chihuahua, lo que permite dar continuidad operativa, metodológica y organizacional a la iniciativa más allá de ejercicios aislados o temporales. Uno de los principales elementos de sostenibilidad institucional es que los mecanismos de participación ciudadana fueron incorporados formalmente dentro de las "Agendas de Evaluación", instrumento oficial mediante el cual se definen las evaluaciones que desarrollan las dependencias y entidades de la administración pública estatal.
Esto permite que las evaluaciones participativas, estratégicas y los modelos metodológicos diferenciados formen parte de la planeación institucional del Estado y no dependan exclusivamente de esfuerzos extraordinarios o iniciativas individuales. Asimismo, nos encontramos en proceso de actualización de los lineamientos normativos que regulan la operatividad del Sistema de Evaluación del Desempeño, permitiendo fortalecer la permanencia institucional.
La sostenibilidad operativa también se fortalece a través del desarrollo de capacidades técnicas dentro de las instituciones públicas participantes. La implementación de metodologías participativas, modelos de evaluación “a la medida” y herramientas de monitoreo abierto ha permitido generar experiencia institucional y capacidades internas para replicar y ampliar este tipo de ejercicios en futuros Programas Anuales de Evaluación.
Asimismo, la iniciativa fue diseñada bajo un enfoque de aprovechamiento de infraestructura institucional ya existente, lo que favorece su viabilidad financiera. Herramientas como el Tablero de Monitoreo y Seguimiento Programático-Presupuestal forman parte de los mecanismos estatales de seguimiento gubernamental, permitiendo fortalecer la transparencia y el acceso ciudadano a la información sin requerir la creación de plataformas independientes o estructuras paralelas de alto costo.
Uno de los principales factores que favorecen su replicabilidad es que la iniciativa no depende de una sola metodología o modelo rígido de evaluación, sino de un enfoque adaptable que permite construir esquemas “a la medida” conforme a las características de cada política pública, población objetivo y contexto institucional. Esto facilita que otros gobiernos estatales, municipales o instituciones públicas puedan ajustar el modelo según sus capacidades técnicas, recursos disponibles y necesidades territoriales. Asimismo, la iniciativa cuenta con componentes fácilmente transferibles a otros contextos institucionales, particularmente:
Uno de los principales resultados de la iniciativa ha sido la consolidación de un modelo estatal de evaluación más abierto y participativo. A partir de la experiencia iniciada en 2024 y fortalecida durante 2026, el Gobierno del Estado logró incorporar mecanismos de participación ciudadana dentro del Programa Anual de Evaluación (PAE), transitando de ejercicios aislados hacia un esquema institucional más continuo y estructurado.
Como resultado de esta evolución, el PAE 2026 integró un total de 31 evaluaciones con enfoques diferenciados, incluyendo evaluaciones participativas, estratégicas, en tiempo real y de impacto, además de modelos metodológicos propios diseñados conforme a las características de cada intervención pública. Esto permitió ampliar las capacidades institucionales para desarrollar evaluaciones más flexibles, pertinentes y adaptadas a distintos contextos territoriales y sociales.
Asimismo, la iniciativa fortaleció la transparencia proactiva y el acceso ciudadano a la información pública mediante la articulación del Tablero de Monitoreo y Seguimiento Programático-Presupuestal abierto al público. Esta herramienta facilita el seguimiento ciudadano de metas, indicadores y avances gubernamentales, promoviendo una mayor apertura y visibilidad del desempeño institucional.
En materia de comunicación pública, uno de los resultados más relevantes ha sido la generación de instrumentos ciudadanos de evaluación, mediante los cuales los hallazgos y resultados técnicos comenzaron a difundirse en formatos accesibles como podcasts, videos, infografías y materiales audiovisuales en lenguaje claro. Esto permitió acercar la evaluación pública a la ciudadanía y ampliar el alcance social de la información gubernamental.
La iniciativa también ha contribuido a fortalecer la cultura institucional de evaluación y aprendizaje dentro de las dependencias participantes. La incorporación de metodologías diferenciadas y modelos “a la medida” impulsó una visión más flexible y estratégica sobre el uso de la evaluación pública, dejando atrás enfoques centrados exclusivamente en el cumplimiento administrativo.
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